Cárcel para los jefes de un operario que perdió dos dedos

En 26 diciembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

El juzgado de lo penal número 3 de Oviedo ha condenado a un año y seis meses de prisión a los propietarios de la empresa de carpintería al considerarlos responsables de un accidente, ocurrido en el año 2007, en el que un operario de la empresa, situada en Panes (Peñamellera Baja), perdió dos dedos de la mano izquierda tras cortarse con una sierra.

El juzgado de lo penal número 3 de Oviedo ha condenado a un año y seis meses de prisión a los propietarios de la empresa de carpintería al considerarlos responsables de un accidente, ocurrido en el año 2007, en el que un operario de la empresa, situada en Panes (Peñamellera Baja), perdió dos dedos de la mano izquierda tras cortarse con una sierra.

Ambos están acusados por un delito de lesiones y por otro contra los derechos de los trabajadores. El juez también ha condenado a un año de prisión a una empleada de una entidad de prevención de riesgos laborales que trabajaba con la empresa- como autora responsable de un delito de lesiones imprudentes en relación a los hechos. Los acusados aceptaron la petición de pena realizada por la Fiscalía.

Los hechos se produjeron el 15 de febrero del año 2007. El trabajador accidentado tenía entonces 24 años y sufrió un mareo mientras se encontraba realizando sus labores diarias. Apoyó la mano izquierda sobre el disco de una sierra, lo que le causó la amputación del tercer y cuarto dedo. Además tuvo una fractura en el segundo dedo de la misma mano, que quedó también dañado. La sentencia considera probado que el accidente se produjo porque la máquina carecía de un protector adecuado para el disco, pese a que en el documento de evaluación de riesgos y en el plan de prevención se incluía como medida preventiva para el riesgo de cortes y amputaciones.

El trabajador tardó 369 días en curarse de sus heridas y fue declarado incapaz total para seguir desarrollando su profesión. Según recoge el escrito, el afectado presenta un «perjuicio estético global importante por mano deforme con amputaciones». La resolución destaca asimismo la especial importancia de las manos como órgano esencial para el trabajo que realizaba el operario accidentado en la carpintería de los empresarios condenados.

Según el titular del juzgado de lo penal número 3 de Oviedo, los condenados eran conocedores de la situación de riesgo que corrían los operarios de la carpintería y de la medidas necesarias para prevenirlo, mientras que la trabajadora de la empresa aseguradora no hizo constar la carencia de dicha protección en los informes que realizó en las visitas que efectuó a la carpintería a lo largo del tiempo en el que estuvo trabajando con sus responsables.

Fuente- lne.es

La provincia supera la media nacional de mortalidad en accidentes laborales

En 26 diciembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

La provincia de Segovia tiene un índice de siniestralidad mortal en accidentes laborales de 0,43 por cada 100.000 trabajadores, por encima de la media nacional (0,31) pero en la media autonómica

La provincia supera la media nacional de mortalidad en accidentes laborales

La provincia de Segovia tiene un índice de siniestralidad mortal en accidentes laborales de 0,43 por cada 100.000 trabajadores, por encima de la media nacional (0,31) pero en la media autonómica.

El índice de siniestralidad laboral general es sin embargo inferior a las medias de Castilla y León y de España, ya que Segovia presenta 285,6 accidentes por cada 100.000 trabajadores, frente a los más de 290 de las anteriores.

Estos índices se han elaborado con los accidentes que han causado baja entre enero y octubre y cuyos partes han sido recibidos por la autoridad laboral provincial. Para ellos se tiene en cuenta tanto el número de accidentes totales y mortales como la media mensual de trabajadores afiliados en todos los regímenes de la Seguridad Social que hayan optado a la cobertura de contingencias profesionales.

El índice de mortalidad más alto lo registra la provincia de Teruel (1,91 por cada 100.000 afiliados a la Seguridad Social) y el más bajo la de Santa Cruz de Tenerife (0,11).

Por lo que respecta al índice general de siniestralidad laboral, es en Baleares donde se encuentra el más alto (404) y en Granada el más bajo (217).

Según la estadística publicada por el Ministerio de Trabajo e Inmigración, hasta octubre se habían registrado dos accidentes laborales con resultado de muerte en la provincia de Segovia, ambos en jornada de trabajo, la misma cifra que en 2010 durante el mismo periodo.

Este año los accidentes mortales se han producido en el sector servicios y concretamente en la rama de Administración Pública y Defensa.

El total de accidentes laborales ocurridos durante la jornada laboral y acumulados en Segovia hasta esa fecha, 1.330, indican un descenso del 13,6% respecto al año pasado.

El descenso más acusado se ha producido entre los accidentes graves, un 40% menos, mientras el número de leves ha bajado algo más de un 13% y los mortales han permanecido invariables.

Además, la siniestralidad laboral ha descendido en todos los sectores de actividad, destacando el agropecuario (-18,58%), al que siguen Construcción (-16%), Industria (-13%) y Servicios, (-11,5%).

Entre los accidentes graves registrados en Segovia hasta el pasado mes de octubre, destacan cuatro en Construcción, dos en edificación y dos en construcción especializada. También se han producido accidentes de gravedad en empresas de servicios dedicadas al comercio al por mayor y a actividades sanitarias, en silvicultura y explotación forestal (sector agropecuario) y en tres industrias, entre ellas una dedicada a la gestión de residuos.

La Junta de Castilla y León ha publicado que entre los trabajadores autónomos que han optado la cobertura de contingencias profesionales al afiliarse a la Seguridad Social, se han contabilizado este año un total de 28 accidentes laborales (hasta octubre), todos ellos de carácter leve. Por sectores destaca la construcción de edificios, con un total de siete, seguido de la construcción especializada y la hostelería, con cuatro cada rama.

Fuente – eladelantado.com

Juicio tras la muerte de un operario por una descarga

En 23 diciembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

Trece personas -nueve empleados de una empresa de gas y otros cuatro de dos empresas subcontratadas- se sentaron en el banquillo de los acusados del Penal 1 de Lugo por su presunta responsabilidad en la muerte de un operario de origen rumano en Becerreá, cuando realizaba trabajos de tala y poda para el mantenimiento de las líneas eléctricas.

Trece personas -nueve empleados de una empresa de gas y otros cuatro de dos empresas subcontratadas- se sentaron en el banquillo de los acusados del Penal 1 de Lugo por su presunta responsabilidad en la muerte de un operario de origen rumano en Becerreá, cuando realizaba trabajos de tala y poda para el mantenimiento de las líneas eléctricas.

El ministerio público solicita sendas penas de tres años de cárcel para seis jefes y técnicos de esta empresa de gas y para cuatro directivos y responsables técnicos de las dos subcontratas, todos ellos acusados de un delito contra los derechos de los trabajadores en concurso ideal con un delito de homicidio imprudente.

Por su parte, un operador y dos jefes del centro de operación de redes de dicha empresa -que recibió una llamada alertando de que el trabajador corría peligro y decidió no cortar la electricidad- se enfrentan a condenas de dos años de cárcel por homicidio imprudente.

La acusación pública solicita además una indemnización conjunta de 208.603 euros para la viuda y los dos hijos del fallecido, menores de edad, que residían en Rumanía cuando ocurrió el accidente y que vivían del dinero que les enviaba el fallecido.

Los abogados aportaron nuevas pruebas documentales y periciales antes de la vista oral, por lo que la jueza decidió suspender el juicio para que los letrados puedan analizar los documentos. La vista quedó fijada para junio.

Según el fiscal, para realizar los trabajos de mantenimiento en Becerreá, dicha empresa de gas contrató en 2008 a una empresa de instalaciones eléctricas, que a su vez subcontrató a una tercera firma para llevar a cabo las operaciones de limpieza de vegetación, desbroce y poda.

El 2 de mayo de 2008, el responsable técnico de seguridad y salud de esta última empresa y dos de sus trabajadores -hermanos y naturales de Rumanía se trasladaron a la zona para realizar las tareas de tala y poda que les habían encargado y que se iban a realizar sin cortar la línea eléctrica. Los tres hombres iban provistos de un equipo de trabajo, pero no llevaban ningún tipo de protección aislante frente al riesgo eléctrico.

Uno de los operarios -que según el fiscal carecía de permiso de trabajo en España, no estaba dado de alta en la seguridad social y no había recibido formación específica para desempeñar ese trabajo- trepó por un árbol para cortar una rama que había caído sobre la vertical de la línea eléctrica. El joven pretendía rodear la rama con una pértiga de aluminio que llevaba una sierra en su extremo superior, unida a una cuerda de varios metros de longitud con un mosquetón de acero en su extremo, para atraerla hacía sí y evitar que cayese sobre el cable de la línea eléctrica.

Sin embargo, al realizar esta maniobra, la pértiga hizo contacto en el cable eléctrico, por lo que el trabajador quedó imposibilitado para moverse por el peligro de sufrir una electrocución.

El responsable de la firma llamó al centro de operación de redes, una unidad operativa de la empresa desde la que se coordinan las incidencias a nivel nacional, y solicitó que se procediese al descargo de la línea eléctrica para dejarla sin tensión, «dado el riesgo generado para la vida del trabajador». A pesar de que esta persona dio la voz de alarma, el técnico que contestó la llamada, su jefe inmediato y el jefe de turno decidieron no cortar el servicio y enviar al lugar a un técnico de la subcontrata. Finalmente, transcurridos 15 minutos, la cuerda que le servía de aislante se quemó por completo y el operario recibió una descarga eléctrica que le causó la muerte.

Fuente – elprogreso.galiciae.com

Colombia: Al menos 4.500 niños sufren accidentes laborales

En 22 diciembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

La Fundación Agencia de Comunicaciones Periodismo Aliado de la Niñez, el Desarrollo Social y la Investigación – Pandi, encontró por medio de una investigación, que las instituciones del país no tiene registros estadísticos que permitan evidenciar realmente los riesgos a los que se exponen los niños que trabajan y de que manera concreta se afecta su salud.

La Fundación Agencia de Comunicaciones Periodismo Aliado de la Niñez, el Desarrollo Social y la Investigación – Pandi, encontró por medio de una investigación, que las instituciones del país no tiene registros estadísticos que permitan evidenciar realmente los riesgos a los que se exponen los niños que trabajan y de que manera concreta se afecta su salud.

Según Pandi, que trabaja en asocio con la Fundación Telefónica atiende a más de 23.000 niños y niñas trabajadores, es decir el 1% del total de los menores de edad en esta condición, de acuerdo a las últimas estimaciones del Departamento Nacional de Estadística (Dane), que explica que para el año 2009, Colombia tenía por lo menos 1.849.987 niños y niñas trabajando.

Frente a esta cifra Pandi explica que con su programa Proniño, señalan que desde el 2008 se han registrado 43 casos de niños que han resultado lesionados o han perdido la vida por estar trabajando en condiciones irregulares. Por lo que al hacer la operación da como cifra aproximada de 4.500 menores víctimas de accidentes de trabajo con consecuencias sobre su salud.

Según Claudia Aparicio directora de Pandi, para realizar la investigación pidieron las cifras que respondieran a la cantidad de accidentes estudiados, pero en ninguna de ellas había cifras concretas sobre el tema, por lo que califica que hay impunidad por parte del Gobierno, para evitar que los niños del país se les violen sus derechos al trabajar y más allá que a estas personas no se les proteja de accidentes que puedan tener en la labor.

La información que consultamos con el Instituto de Medicina Legal, la Fiscalía General de la Nación y el Ministerio de Protección Social (-para su momento-) sólo nos evidenció que hay subregistro, en el que Colombia no sabe de los niños trabajadores que se accidentan y cuántos se mueren por causa u ocasión del trabajo dijo Aparicio.

Aparicio también explicó que cuando muere un niño trabajador, pasa inadvertido en el sistema ya que no se discrimina si tiene o no esa calidad y por ello el Estado no entra a identificar e indagar las circunstancias que acompañaron el accidentes de trabajo o los motivos de la muerte.

Por esto para Aparicio éste es un espacio de impunidad porque en general los niños trabajan con la complicidad de los padres, el Gobierno Nacional y de los trabajadores. Explicó que la problemática también responde a problemas culturales en el país, ya que de alguna manera, los adultos interpretan, el contratar a un menor, como hacer una buena acción.

Creen quienes generan empleo a menores de edad, que de una manera les permiten acceder a ingresos, para que contribuyan al ciclo económico de la familia, sin poder medir las consecuencias de las acciones. Es decir que los testigos son los mismos culpables de lo que pasa y de alguna manera son cómplices de este problema, inhibiendo que no haya denuncia agregó Aparicio.

Pandi aclaró que las actividades en las que trabajan los niños, son de alto riesgo, aunque parezcan cotidianas. Ejemplo de ello, es que los menores que están trabajando en la calle, expuestos a todos los riesgos. Así mismo el director de la Fundación dijo que en los oficios del hogar, se pensaría no es peligroso, pero pueden ocurrir accidentes de alto riesgo para su edad.

Aparicio además con sorpresa explicó que es curioso que los adultos estén cobijados por un régimen de protección, que lo brinda la salud ocupacional, pero en el caso de los niños no existe ni siquiera eso, lo que aumenta los riesgos a los que están expuestos y aumenta el impacto en menores de accidentarse y tener lesiones o daños a la integridad física.

Por ello el director de Pandi finalizó haciendo un llamado a todos los colombianos a que denuncien el trabajo infantil y los accidentes que puedan pedan tener los menores, ya que si no lo hacemos seguiremos viviendo unas circunstancias de subregistro y desatención de las necesidades básicas que necesitan aquellos niños que trabajan y que por ello no se les puede restablecer sus derechos.

Fuente – caracol.com.co

Dos empresarios y encargado juzgados por accidente laboral

En 21 diciembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

El Juzgado de lo Penal número 1 de A Coruña celebrará a finales de enero la vista contra tres acusados de cometer un delito contra los derechos de los trabajadores. El fiscal responsabiliza a los imputados -un promotor, el gerente de una constructora y el encargado de unas obras- de un accidente laboral sucedido en una nave industrial de Cerceda.

El Juzgado de lo Penal número 1 de A Coruña celebrará a finales de enero la vista contra tres acusados de cometer un delito contra los derechos de los trabajadores. El fiscal responsabiliza a los imputados -un promotor, el gerente de una constructora y el encargado de unas obras- de un accidente laboral sucedido en una nave industrial de Cerceda.

La Fiscalía sostiene que los procesados no adoptaron las medidas de seguridad necesarias para evitar que un operario se precipitase de una altura de seis metros. El Ministerio público relata en su informe que la víctima, que no llevaba casco, se cayó de un andamio que carecía de protección. El hombre tardó en curar de las heridas 429 días y le quedó como secuela una cojera en la pierna derecha.

El fiscal solicita que dos de los sospechosos sean condenados a dos años y seis meses de prisión; y el encargado, a cinco meses de cárcel. La acusación exige una indemnización de 60.000 euros.

Fuente – laopinioncoruna.es – La Coruña

La caída de un gruista sin arnés se salda con una pena menor

En 20 diciembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

La Audiencia Provincial acaba de confirmar la sentencia dictada por el juzgado de lo Penal nº 1 de Cádiz que condenó a dos encargados de obra por el accidente laboral que dejó cojo a un gruista en el año 2004. Una pena que al ser inferior a dos años permite a los procesados eludir la […]

La Audiencia Provincial acaba de confirmar la sentencia dictada por el juzgado de lo Penal nº 1 de Cádiz que condenó a dos encargados de obra por el accidente laboral que dejó cojo a un gruista en el año 2004. Una pena que al ser inferior a dos años permite a los procesados eludir la cárcel.
El siniestro ocurrió en marzo de 2004 en la construcción de 70 viviendas en el prado de la feria de la localidad asidonense. El trabajador, que había sido contratado como gruista, se subió a un encofrado para tener visibilidad a la hora de mover una carga de un lado a otro. «Cuando se hallaba en el encofrado éste cedió en parte al estar mal colocado uno de los puntales de sujeción por causas no determinadas», cayendo la víctima desde una altura de tres metros. Durante la caída, se clavó el soporte de una barandilla en una pierna.
Antonio P. C., que ejercía como encargado general de todas las obras de la empresa DOSEVI S. L. y el responsable de los trabajos que se realizaban en Medina y subordinado del primero (Antonio R. J.) aseguraron en el juicio que el trabajador tenía a su disposición un arnés, pero que no se lo puso. Para ello mostraron como prueba un documento firmado por la víctima en donde se recogía las herramientas de trabajo que le entregaron cuando comenzó su labor.
El tribunal entiende que existen dudas sobre ese documento, al tratarse de una fotocopia, pero ante esa situación, la justicia se inclina siempre a favor del acusado.
En donde no tienen dudas tanto el juez del Penal nº 1 de Cádiz como los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia es en el sistema de anclaje donde debía engancharse el arnés. El inspector de trabajo que acudió al tajo ocho días después del accidente comprobó que el escenario del siniestro no había sido alterado y en él no halló ningún sistema de sujeción, que luego sí lo aportaron los responsables de la obra cuando se inició el expediente sancionador. «No se nos escapa que en los accidentes laborales, cuando el inspector tarda en comparecer (como es el caso en que tarda ocho días), las obras nunca merman los elementos de seguridad antes de que venga el inspector, sino al contrario, los aumentan para impedir una eventual sanción. De modo que es evidente que al momento del accidente, el acusado y los otros trabajadores que estuvieran trabajando en el encofrado no disponían de ningún método para amarrar el arnés e impedir la caída que se produjo», indica el juez de lo Penal en su sentencia.
La Audiencia desestimó el recurso de los condenados, pero en cambió aceptó el que planteó la víctima, donde exigía una indemnización mayor. Los procesados deberán abonar en concepto de responsabilidad civil un total de 189.801 euros y además de los 12 meses de prisión, han sido sentenciados como autores de un delito contra la seguridad de los trabajadores en concurso con uno de lesiones a una multa de 1.080 euros.
El obrero, que estuvo de baja más de dos años a causa del accidente y permaneció 105 días hospitalizado, tiene limitada la movilidad de su rodilla y tobillo izquierdo.
Fuente- lavozdigital.es

Castilla-La Mancha: 35 fallecidos en accidentes laborales en 2011

En 16 diciembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

Castilla-La Mancha ha contabilizado, a falta de quince días para que termine el año, un total de 35 fallecidos en accidente laborales en 2011.

Castilla-La Mancha registra 35 fallecidos en accidentes laborales en 2011

Castilla-La Mancha ha contabilizado, a falta de quince días para que termine el año, un total de 35 fallecidos en accidente laborales en 2011, según ha lamentado hoy UGT-CLM.

La secretaria de Salud Laboral, Medio Ambiente y Empleo de UGT C-LM, Higinia García, ha facilitado hoy estos datos a los medios de comunicación antes de la inauguración de las Jornadas Regionales de Salud Laboral, en la que se ha dado a conocer a los representantes sindicales el “Protocolo sobre acoso laboral. Procedimiento de resolución autónoma de los conflictos de violencia laboral”.

García también ha advertido de que, a consecuencia de la crisis, se ha producido un ligero incremento en la declaración de enfermedades sin baja entre los trabajadores asalariados, si bien las enfermedades profesionales siempre se han evaluado por debajo de su incidencia real.

En concreto, ha indicado que Castilla-La Mancha es la penúltima comunidad autónoma en número de declaración de enfermedades profesionales, tan solo por delante de Baleares.

Por este motivo, ha insistido en la necesidad de que la administración dote al sistema regional de salud de facultativos especializados en enfermedades laborales, para que en el momento en que se produzca una baja, se proceda a su evaluación.

García ha informado de que tan solo se reconoce una enfermedad laboral por cada 2.370 trabajadores asalariados en Castilla-La Mancha.

También la secretaria federal de Salud Laboral de UGT, Marisa Rufino, ha comentado las cifras de siniestralidad laboral en España, que aunque están disminuyendo “todavía son inaceptables”, ya que, en el conjunto del país, dos personas fallecen al día por ir a su puesto de trabajo, mientras que otras 17 tienen un accidente grave y más de 1.700 tienen accidentes leves.

“Son cifras inaceptables”, ha sostenido Rufino, que también ha apuntado que, en lo que va de año, se han declarado 18.000 enfermedades profesionales en España, aunque en la mayoría de los casos aquellas patologías que se derivan de riesgos psicosociales, como el estrés o en el acoso laboral, se contemplan como enfermedad común y, por lo tanto, supone un perjuicio económico para el trabajador.

Así, Rufino ha recordado una encuesta realizada en 2010 por la UE sobre la evaluación de riesgos psicosociales y que revelaba que tan solo el 14 por ciento de las empresas en España evalúan este tipo de riesgos.

“Si no se evalúan, no se contemplan y, por lo tanto, no hay medidas preventivas para que no se den”, ha asegurado Rufino.

Ante un posible caso de conflicto laboral, Rufino ha aconsejado a los trabajadores que, en primer lugar, comuniquen por escrito a la empresa lo que está sucediendo y se pongan en contacto con el representante sindical de su empresa o, en caso de que no haya, directamente con el sindicato.

Ha lamentado que la mayor parte de los empleados que sufren acoso, “suelen dejar sus puestos de trabajo, porque no se sienten útiles, se sienten mal y se aburren”, por lo que se marchan de forma voluntaria y pierden el derecho a la indemnización. EFE

Fuente – Toledo, (EFE).

Prevención de riesgos en trabajos realizados en altura

En 15 diciembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

El Instituto de Biomecánica (IBV) ha desarrollado, junto a Comissions Obreres del País Valencià (CCOO PV), un estudio para prevenir riesgos en la utilización de asientos en trabajos verticales.

El Instituto de Biomecánica (IBV) ha desarrollado, junto a Comissions Obreres del País Valencià (CCOO PV), un estudio para prevenir riesgos en la utilización de asientos en trabajos verticales.

Los trabajos verticales son aquellas técnicas de acceso y posicionamiento mediante cuerdas que utilizan los trabajadores para la realización de trabajos temporales en altura. Este tipo de técnicas se utilizan para trabajos en zonas de difícil acceso (edificios, puentes, árboles, etc.) donde la utilización de sistemas convencionales como escaleras o andamios podría implicar una elevada dificultad de ejecución y un mayor riesgo de producirse un accidente.

La sede del centro tecnológico ha acogido la presentación de resultados de esta iniciativa financiada por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, que ha identificado los riesgos de los trabajadores y ofrece algunas claves para minimizarlos.

El director de Salud Laboral del IBV, Alfonso Oltra, ha explicado que “el objetivo de este proyecto es mejorar la cultura de la prevención entre los trabajadores del sector. Para ello, se ha realizado un estudio detallado de los riesgos asociados a los trabajos verticales, las distintas tipologías de asientos que existen en el mercado y las características más importantes que hay que tener en cuenta en el asiento”.

Los resultados del estudio se incluyen en un documento que resume los principales problemas ergonómicos del sector, las medidas preventivas básicas y específicas que pueden adoptarse, así como los requisitos técnicos necesarios para realizar su actividad en el asiento de trabajo vertical.

De entre los principales riesgos a los que se encuentran expuestos los operarios que realizan trabajos verticales el más frecuente es el relacionado con los trastornos músculo-esqueléticos. Uno de los aspectos claves para la reducción de este riesgo es la utilización de un asiento específicamente diseñado para trabajos verticales, que evite problemas ergonómicos. La utilización de un asiento adecuado repercute adicionalmente en una mejor circulación de la sangre a los miembros inferiores ya que disminuye la presión ejercida por el arnés.

Para prevenirlos es importante que el trabajador adopte una postura simétrica, con la espalda recta, evitando la flexión excesiva de brazos, giros del tronco o inclinaciones de todo el cuerpo. Asimismo, se recomienda que el ascenso o descenso se realice de forma pausada y uniforme, para evitar pérdidas de apoyo accidentales o que las herramientas se coloquen de tal manera que el peso se distribuya simétricamente, de forma que el trabajador no deba corregir el desequilibrio de cargas alterando su postura.

Como resultado del proyecto se han generado dos conceptos de asiento que incorporan criterios de carácter ergonómico para mejorar las condiciones de trabajador. El primer diseño, basado en el modelo de asiento con arnés integrado, reúne las dimensiones y ajustes necesarios para mejorar la ergonomía y comodidad del trabajador. El segundo concepto, consistente en un diseño innovador de asiento donde el trabajador se situaría en posición semisentada, reduce la adopción de posturas forzadas y garantiza el apoyo de las piernas en una base rígida.

El documento facilita a los trabajadores del sector la información necesaria para la identificación y mejora de los riesgos ergonómicos presentes en el desarrollo de su actividad, buenas prácticas en el uso del asiento y los criterios ergonómicos que deberían reunir los asientos para trabajos verticales. El texto tiene un contenido eminentemente práctico y adaptado a los agentes a los que va dirigido: trabajadores, técnicos de prevención y responsables de recursos humanos.
Fuente- Redacción Prevention World – IBV

Trabajador sufre quemaduras en las piernas en un accidente

En 14 diciembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

Una fábrica en Caldas fue escenario de un accidente laboral, el segundo en cinco días. Un particular fue quien, alertó del suceso al servicio de emergencias de Galicia 112. Solicitaba una ambulancia para evacuar a un trabajador que se había quemado las piernas. Desde la central de coordinación se movilizó a Urxencias Sanitarias, la Policía Local y Protección Civil de Caldas.

Una fábrica en Caldas fue escenario de un accidente laboral, el segundo en cinco días. Un particular fue quien, alertó del suceso al servicio de emergencias de Galicia 112. Solicitaba una ambulancia para evacuar a un trabajador que se había quemado las piernas. Desde la central de coordinación se movilizó a Urxencias Sanitarias, la Policía Local y Protección Civil de Caldas.

El herido, un joven de 26 años e iniciales D.A.A., fue trasladado por el 061 al hospital Miguel Domínguez, de Pontevedra. Un portavoz de este centro sanitario indicó por la tarde que el paciente sufrió quemaduras de primer y segundo grado al caerle encima agua caliente.

El pasado viernes, 9 de diciembre, se registró otro accidente laboral en esta empesa. Entonces, la víctima fue un trabajador de 51 años, J.L.B.F., que estaba cargando un contenedor con mil litros de cola cuando este se desestabilizó y le golpeó las piernas. Afortunadamente, solo sufrió erosiones y contusiones, pero ninguna fractura.

Fuente – lavozdegalicia.es – Pontevedra

Un siglo de prevención y salud laboral

En 14 diciembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

En 1900 se aprobó lo que se considera la primera ley de seguridad social
El empresario se hacía responsable de los gastos médicos y la indemnización
Se crearon las mutuas y se pusieron en marcha los servicios de inspección
A finales del siglo XX, la siniestralidad se redujo casi a la mitad en 10 años

Un siglo de prevención y salud laboral

No hace tantos años de esta fotografía. Aunque se desconoce el año exacto, la imagen data del primer tercio del siglo XX. Los trabajadores de una empresa española dedicada a la extracción y explotación de carbón posaban en la bocamina antes de empezar su jornada laboral. Así como les vemos es como realizaban su trabajo. Sin cascos, sin guantes, sin mascarillas ni escafandras.

Mucho peor era su situación en la antigüedad. En las minas españolas de la época romana, por ejemplo, los mineros raramente vivían más de 30 años. Solían morir entre los 15 y los 20 años. Pero desde entonces, el panorama de la seguridad y la salud laboral ha cambiado notablemente, especialmente desde 1900.

Hasta comienzos del siglo XX, los avances han sido muy lentos. Ni con la Revolución Industrial, que conllevaba una nueva forma de produción basada en la fábrica, mejoraba la salud de los trabajadores. No fue hasta 1873 cuando se promulgó la Ley Benor, que prohibió el trabajo de los menores de 10 años y limitó la jornada a cinco horas para los menores de 13 años.

Según los expertos, lo que realmente marca un antes y un después en la historia de la prevención de riesgos laborales en nuestro país es la denominada Ley de Accidentes de Trabajo, que se aprobó en 1900. “Se considera la primera ley de seguridad social en España”, explica Fernando Benavides catedrático de Salud Pública de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona.

Representó un cambio sustancial entre empresarios y trabajadores, ya que establece que “el patrono es responsable de los accidentes ocurridos a sus operarios” y, en consecuencia, “los obreros tendrán derecho a indemnización por los accidentes” sufridos como consecuencia del trabajo.

A partir de este momento, como argumenta otro experto en el libro ‘Trabajo y Salud. Desde la protección hasta la prevención’, Emilio Castejón, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, los empresarios empezaron a contratar seguros para hacer frente a dichas indemnizaciones y a los gastos médicos, nacieron las mutuas de accidentes de trabajo, “se creó una administración laboral para vigilar, controlar y, en su caso, penalizar el incumplimiento de la Ley, se pusieron en marcha servicios de inspección y estadística, etc.”.

Un siglo de prevención

Han pasado más de 100 años y las cifras hablan por sí solas. Según un estudio realizado por los anteriores especialistas y publicado en ‘Archivos de prevención de riesgos laborales’, se pueden distinguir dos periodos. Los primeros 70 años, en los que la incidencia de lesiones por accidente de trabajo seguía incrementando, y desde 1970 hasta los primeros años del siglo XXI. En 1971 empiezan a bajar bruscamente, coincidiendo con la puesta en marcha de un sistema público de asistencia técnica preventiva a las pequeñas y medianas empresas (Plan Nacional de Higiene y Seguridad), entre otras medidas. La siniestralidad se redujo prácticamente a la mitad en sólo 10 años.

Estos resultados también pueden deberse a que “algunas actividades económicas como la minería han quedado casi olvidadas. España se ha convertido en un país de servicios”, asegura Fernando Benavides, que también es director del Centro de Investigación en Salud Laboral de la Universidad Pompeu Fabra.

“Antes, los accidentes laborales tenían más que ver con caídas, golpes, desprendimientos de objetos y proyecciones de partículas. Ahora, adquieren más importancia los problemas ergonómicos (por movimientos repetitivos, posturas forzadas o manipulaciones), que pueden derivar en hernias discales, lumbares, contracturas musculares, lesiones en los hombros, codos, muñecas… También fracturas, sobre todo de muñeca, fémur, tibia”.

En la actualidad, una de las principales causas de accidente laboral es el tráfico. Como afirma Benavides, “casi el 40% de los accidentes en las carreteras están relacionados con el trabajo”. Hoy en día, el factor de riesgo mortal más importante “está fuera del control de la empresa, es más complicado de prevenir”.

La prevención, a cargo de la empresa

En 1995 se dio un paso más, La Ley de Prevención Laboral. “La empresa, además de hacerse cargo de los gastos médicos y la indemnización, también es responsable de crear y mantener en su empresa una organización preventiva que se ocupe de la seguridad y la salud de sus trabajadores”, en lugar de limitarse a corregir deficiencias después de que se hubieran evidenciado.

Esto, junto a otras acciones, consiguió reducir la siniestralidad por accidente de trabajo en un 30% desde 2001 hasta 2008. Según las últimas estadísticas, en 2000 se registraron más de un millón de lesiones con baja y en 2009, 700.000.

Estos logros han mejorado la posición de España en Europa en la última década. “Teníamos un riesgo entre tres y cuatro veces mayor que un alemán, por ejemplo”, señala Benavides. Las estadísticas oficiales de Eurostat indican que “aún estamos un 10% por encima de la media de la Unión Europea -en 2000 estábamos en un 50%-“.

“El balance es positivo, incluso con la crisis económica, que hace que algunas empresas reduzcan su capítulo de gasto en prevención”, subraya el especialista de la Universidad Pompeu Fabra. Pero aún hay asignaturas pendientes, además de nivelarnos a los índices de siniestralidad europeos.

Desde 1995, asegura Benavides, “las empresas van incrementando su responsabilidad en la ejecución de presupuestos y recursos a las actividades de prevención”. Sin embargo, “la calidad de los proyectos debería progresar, es entre media y baja”. Por ejemplo, “hay aspectos en la ventilación que se pueden mejorar y ahora que casi todo el mundo trabaja con ordenadores debería prestarse especial atención a la colocación del teclado, la pantalla, todo lo que se refiere a la luz, los reflejos, la orientación, la altura… El buen diseño de este puesto de trabajo es fundamental. Esto requiere que haya ergónomos que estudien caso por caso. Evitaría muchas bajas laborales aunque se trata de un camino de largo recorrido”.

Fuente – elmundo.es

Autora: Laura Tardón

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