El puesto de trabajo puede desencadenar deterioros de la salud mental y física. La investigación revela a su vez que cuatro de cada diez trabajadores reconoce que el trabajo afecta directamente a su salud. Estos datos van en línea con los últimos publicados por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el [...]
El puesto de trabajo puede desencadenar deterioros de la salud mental y física. La investigación revela a su vez que cuatro de cada diez trabajadores reconoce que el trabajo afecta directamente a su salud.
Estos datos van en línea con los últimos publicados por la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, que aducen a que el 47% de españoles creían que el estrés laboral aumentaría en los próximos cinco años.
España se sitúa en la media del resto de países europeos, pero los nórdicos destacan con porcentajes sumamente inferiores ante las perspectivas de incremento del estrés en sus organizaciones.
Y es que en los últimos años están apareciendo en el mercado nuevos riesgos psicosociales, relacionados con el modo en que se diseña, organiza y gestiona el trabajo, pero también con la situación y el contexto económico donde se desarrolla dicho trabajo.
Es decir, la coyuntura actual puede provocar un aumento del nivel de estrés en los trabajadores, lo que puede llevar a un grave deterioro de la salud mental y física.
Pero, ¿se puede decir si un empleo es estresante de por sí? Según Fátima del Hoyo, responsable de Prevención de Riesgos Laborales en Randstad, no tiene por qué.
Depende de cómo cada trabajador viva la situación y de qué medidas tome la empresa “No podemos hablar de sectores ni puestos más estresantes, depende de cómo cada trabajador viva la situación y de qué medidas tome la empresa en prevención de riesgos”, explica.
“Con carácter general los estresores existen en todos los puestos de trabajo y depende de los recursos que los trabajadores tengan a su disposición que se convierta en un problema para la salud o no”, según del Hoyo.
Fuente: prevention-world.com
Casi un 90% de españoles ha sufrido en los últimos tres años diversas dolencias debido al tiempo empleado delante del ordenador, el portátil o la tableta. Esto no es de extrañar si tomamos en consideración que permanecen, de media, 7,2 horas delante de dispositivos cada día –la cifra más alta de Europa-, que un 15% [...]
Casi un 90% de españoles ha sufrido en los últimos tres años diversas dolencias debido al tiempo empleado delante del ordenador, el portátil o la tableta. Esto no es de extrañar si tomamos en consideración que permanecen, de media, 7,2 horas delante de dispositivos cada día –la cifra más alta de Europa-, que un 15% trabaja de un modo nómada de forma permanente, y que la mayoría adopta un estilo itinerante de trabajo que inciden en la adopción de posturas inadecuadas.
Asimismo, el 68% de los trabajadores españoles pasa una media de 67 minutos al día moviéndose y reorganizando su espacio de trabajo para encontrar una postura cómoda. Lo que se traduce en 5,6 h a la semana de tiempo improductivo.
El estudio de Dynamic Markets, encargado por la empresa de productos ergonómicos Fellowes, ha demostrado que el estilo de trabajo nómada influye en el padecimiento de patologías y se enmarca en el contexto del Día Mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo que se celebra el próximo 28 de abril.
De hecho, las personas que sufren dolencias inducidas por los ordenadores trabajan provisionalmente en muchos más lugares diferentes que los que han permanecido sanos. Además, los más afectados tienden a usar el ordenador 8 h o más cada día.
La investigación realizada en nueve países europeos desvela que el 66% de los españoles ha sufrido dolores de espalda en los últimos tres años. La cifra más alta en Europa que contrasta con la obtenida en Países Bajos, donde sólo el 25% confianza haber tenido molestias.
Un sofá o una silla cómoda (29%), un hotel (21%), la cama o el suelo (18%) o una cafetería (17%) suelen ser los lugares adoptados cuando se trabaja externamente. Otros entornos también incluyen la mesa de la cocina (13%), los trenes (13%), aeropuertos (12%), aviones (9%), automóviles (8%), estaciones de tren (7%) y los autobuses (6%).
Para lograr cierta comodidad en los puestos de trabajo (también en los nómadas) un 54% de españoles usó algún tipo de soporte improvisado de elaboración “casera” para el portátil o la tableta. El más común suele ser un almohadón que se coloca como soporte de muñecas, la espalda o los pies (34%). Esto es habitual entre los trabajadores de oficinas en casa, gerentes superiores o los del sector educativo.
Fuente: www.rrhhdigital.com
Cuanto más compleja es una labor más esencial se convierte quien la desempeña dentro de una empresa. Sin embargo, tener la sensación de ser imprescindible es uno de los peores errores que puede cometer un empleado. Siempre habrá quien esté dispuesto a asumir el reto y desempeñar la “difícil tarea”. Pero a esta situación se [...]
Cuanto más compleja es una labor más esencial se convierte quien la desempeña dentro de una empresa. Sin embargo, tener la sensación de ser imprescindible es uno de los peores errores que puede cometer un empleado. Siempre habrá quien esté dispuesto a asumir el reto y desempeñar la “difícil tarea”.
Pero a esta situación se enfrentan muchos trabajadores, que a diario deben desempeñar tareas de alto riesgo y que, ante la convicción de ser fundamentales para el cumplimiento de un determinado quehacer, se muestran indolentes a la hora de faltar al trabajo. También se suman a este grupo los empleados que, por su antigüedad en la empresa, pierden el temor a faltar a su jornada laboral, dejando una plaza vacía a menudo y perjudicando de manera directa a la empresa contratante.
Un nuevo estudio, concluye que el papel de un jefe persuasivo es fundamental para evitar este tipo de comportamientos. Es decir, un jefe que muestra solidaridad y apoyo constante a sus empleados, sin faltar a las directrices, obtiene el respaldo de su personal, y por tanto su lealtad.
Se lo pensarán más…
Los investigadores exploraron en su estudio los factores que pueden influir en el absentismo de los empleados, y descubrieron que el nivel de riesgo del trabajo y la presión de grupo son insignificantes a este respecto, en comparación con la influencia del supervisor del equipo.
Una vez más radica en la correcta actitud del jefe el éxito de la labor del equipo. Según los expertos, si un líder le da su confianza y apoyo al equipo que más alto riesgo corre a la hora de realizar una tarea, los empleados se lo pensarán más a la hora de verse en la tentación de faltar a su jornada. Con esta sencilla aportación se involucran factores como la lealtad y el compromiso ante más que un jefe, un compañero de trabajo.
En el estudio, los investigadores encontraron empleados que aprobaban la teoría de faltar una gran cantidad de días al trabajo, y esta situación se hacía frecuente sólo cuando los empleados sentían que sus supervisores no tenían ninguna consideración hacia ellos y no les daban su apoyo.
La percepción de un empleado sobre el peligro de su trabajo no juega un papel determinante en el absentismo, según la investigación, que ha sido publicada online por la revista APA de Psicología Aplicada. “Los resultados proporcionan una orientación útil para las empresas y organizaciones que se ocupan de una subcultura del empleado contraproducente, que condona la falta de trabajo”, afirma la autora principal del informe, Michal Biron, de la Universidad israelí de Haifa y de la Universidad de los Países Bajos Tilburg. La causa que más afecta en este sentido es la actitud del jefe frente a sus trabajadores.
La muestra
En el estudio participaron 508 trabajadores con la autoridad de transporte de un gran municipio de Estados Unidos, que supervisa de cerca la asistencia de los empleados y aplica una política estricta contra el absentismo. La muestra de personal estuvo constituida por un 69% de hombres y un 31% de mujeres, de una edad media de 46 años.
Los investigadores determinaron la tasa de faltas de los participantes a partir de registros de personal de más de 24 meses de duración. Para determinar la percepción de riesgos de trabajo, se seleccionaron al azar 34 de los participantes para responder a una serie de cuestionarios acerca de los peligros en el trabajo, como la electrocución, los productos químicos peligrosos o contaminantes, el ruido fuerte continuo, las temperaturas extremas o la humedad, y las agresiones verbales o físicas por parte de los clientes o compañeros de trabajo.
A la totalidad de la muestra se le pidió que respondiera a preguntas sobre cómo era su relación con sus compañeros de trabajo y el grado de confianza entre ellos, determinando 20 posibles razones de ausencias “justificables”. Las razones de absentismo contempladas iban desde la forma de ser de cada trabajador, las enfermedades y las situaciones personales, tales como enfermedad de los padres o eventos importantes en la escuela de sus hijos.
A los participantes también se les pidió que calificaran el apoyo de su supervisor. Los investigadores preguntaron a los empleados: “¿Ha discutido con usted su jefe problemas relacionados al trabajo, ayudándole a encontrar soluciones?”, y “¿muestra su jefe reconocimiento ante su trabajo?” Los participantes respondieron utilizando una escala de cinco puntos, desde cero para “nunca” a cuatro, para “varias veces al día.”
“La cultura del empleado de aprobación del absentismo laboral puede dar lugar a un mayor absentismo laboral cuando dicha cultura se combina con cierto rechazo hacía el supervisor que no muestra apoyo, pero parece que no tienen ningún efecto cuando los empleados se sienten apoyados por sus jefes”, afirma el co-autor del estudio Peter Bamberger, de la Universidad de Tel Aviv y del Instituto Smithers de la Escuela de la Universidad de Cornell de Relaciones Industriales y Laborales, en Estados Unidos.
“Esto puede ser porque los empleados quieren corresponder a un tratamiento positivo y evitar causar problemas por absentismo, lo que podría afectar negativamente a sus supervisores.” Puntualizó Bamberger.
Son principios fundamentales el respeto y la comunicación, más aún cuando se trata del trabajo en equipo.Pero esto es verdad no sólo en trabajos de alto riesgo en los que un empleado pone su vida en juego ante condiciones laborales extremas, sino también en cualquier espacio de vida laboral. Un jefe debe sentirse “representante” de su equipo y responsable de sus acciones, jamás un “superior”, cuando se comete este error, el directivo pierde el respeto entre sus compañeros y su reputación le lleva al fracaso de su tarea.
Fuente de Datos: Tendencias21.net
Recogido de prevencionintegral.com
Llevar a los perros de compañía al lugar de trabajo podría reducir el estrés y hacer la jornada más satisfactoria para los demás empleados, según dice un estudio. Investigadores estadounidenses han encontrado mediante un estudio que quienes podían llevar a sus perros a la oficina estaban menos estresados durante el día, que aquellos que no [...]
Llevar a los perros de compañía al lugar de trabajo podría reducir el estrés y hacer la jornada más satisfactoria para los demás empleados, según dice un estudio.
Investigadores estadounidenses han encontrado mediante un estudio que quienes podían llevar a sus perros a la oficina estaban menos estresados durante el día, que aquellos que no lo hacían. El estudio preliminar publicado en el Diario Internacional de Gestión de Salud en el Trabajo se basó en 75 empleados.
Los investigadores sugirieron que permitir el acceso a las mascotas subía la moral y reducía los niveles de estrés, tanto de los dueños como de otras personas cercanas.
El estudio lo llevó a cabo un equipo de investigadores de la Universidad Commonwealth de Virginia que visitaron una fábrica en la que a los empleados se les permite llevar a sus mascotas “a trabajar”.
Los investigadores compararon a los que trajeron a sus propias mascotas con los que tenían perros -pero los dejaron en casa- y con el personal que no era dueño de mascotas.
Después de más de una semana, los investigadores compararon los niveles de estrés de los empleados, la satisfacción laboral y los sentimientos de apoyo y compromiso con la empresa. Los niveles de la hormona del estrés se midieron en muestras de saliva durante el día. Por la mañana, no hubo diferencia entre los tres grupos.
Sin embargo, durante el transcurso de la jornada de trabajo, los niveles de estrés parecieron disminuir en los empleados con su perro presente y aumentaron en los que no eran dueños de mascotas y en los que no llevaron a sus perros al trabajo.
Los investigadores también observaron que el estrés aumentó significativamente durante el día en los propietarios que dejaron a sus perros en casa en comparación con los que los llevaban con ellos.
Randolph Barker, autor principal del estudio y profesor en la Escuela de Negocios de la UCV, dijo que los perros pueden hacer una diferencia positiva en el lugar de trabajo.
“Las diferencias en la percepción de estrés entre los días en que el perro estuvo presente y ausente fueron significativas. Los empleados en su conjunto tuvieron una mayor satisfacción laboral que las normas de la industria”.
Barker dijo que tener perros alrededor del lugar de trabajo puede contribuir al rendimiento de los empleados y a su satisfacción.
Además registró comentarios positivos de los empleados como “los animales de compañía en el lugar de trabajo pueden ser una gran ventaja para la moral de los empleados”, “tener perros aquí es un gran alivio para el estrés” y “los perros son positivos, aumentaron la cooperación con los colegas”.
Las investigaciones anteriores han demostrado que el estrés puede contribuir al ausentismo laboral y el cansancio extremo. También puede resultar en una pérdida significativa de la productividad.
Louise Lee, portavoz de organización caritativa Cruz Azul, dijo que ellos siempre han promovido los beneficios de los perros en el lugar de trabajo.
“Alentamos a nuestros empleados a traer a sus perros bien educados cuando sea práctico y hemos visto resultados similares a los de la encuesta —un medio ambiente más agradable, personal más propenso a tomar descansos regulares y una reducción en el estrés a través de caricias y mimos a los perros durante el día”. “Los perros son también mucho más felices, ya que no se están quedando en casa durante largos períodos”
Fuente: prevention-world.com
Entre el 7% y el 13% del absentismo laboral en España es fraudulento y podría evitarse. Así lo estiman las mutuas de accidentes, para las que «el absentismo distorsiona la productividad de las empresas y organismos públicos» y «como todos los problemas se acentúa en época de crisis». Cada día faltan a su empleo más [...]
Entre el 7% y el 13% del absentismo laboral en España es fraudulento y podría evitarse. Así lo estiman las mutuas de accidentes, para las que «el absentismo distorsiona la productividad de las empresas y organismos públicos» y «como todos los problemas se acentúa en época de crisis».
Cada día faltan a su empleo más de un millón de trabajadores en nuestro país, lo que implicaría que entre 70.000 y 130.000 lo harían sin una justificación y, por lo tanto, de forma irregular.
La falta de asistencia al trabajo tiene un fuerte impacto no solo en las empresas, también en la economía española. Así, el coste directo de este absentismo, por prestaciones económicas, complementos, mejoras y cotizaciones en favor de los trabajadores, superó los 8.000 millones de euros durante 2010, de los que 2.100 corrieron a cargo de las empresas.
Mucho más abultada es la cifra de lo que dejan de producir ese millón de trabajadores cada día que faltan a su puesto de trabajo. Según los cálculos empresariales esta cifra asciende a más de 64.000 millones de euros, lo que equivaldría al 6% del Producto Interior Bruto (PIB). Seguir leyendo
Fuente de Datos: ABC
Cortesía de prevencionintegral.com
La Comunidad de Madrid ahorró el pasado año 23,6 millones de euros con el plan de inspección de las bajas médicas sobre los funcionarios que puso en marcha el Gobierno regional en colaboración con el Instituto Nacional de la Seguridad Social, según informó el vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González tras la rueda de prensa [...]
La Comunidad de Madrid ahorró el pasado año 23,6 millones de euros con el plan de inspección de las bajas médicas sobre los funcionarios que puso en marcha el Gobierno regional en colaboración con el Instituto Nacional de la Seguridad Social, según informó el vicepresidente del Gobierno regional, Ignacio González tras la rueda de prensa del Consejo de Gobierno.
Los inspectores lograron que sólo con la llamada al supuesto paciente 794 personas se reincorporaran al trabajo y pidieran el alta sin tan siquiera hacer una inspección de la supuesta enfermedad. Éste es el segundo año que está en marcha este plan, que en su primera edición ahorró 27 millones de euros.
El plan continuará en el presente ejercicio para que las bajas afecten sólo a las personas que realmente están enfermas.
Se calcula que este año se han ahorrado más de 90.000 días.
En los dos últimos años, los inspectores de Sanidad han supervisado las bajas por incapacidad temporal de los 165.877 trabajadores que forman parte de las Consejerías de Cultura y Deporte, Presidencia y Justicia, Economía, Educación, Medio Ambiente, Sanidad y Asuntos Sociales.
En concreto, durante el pasado año se revisaron 44.683 procesos de incapacidad temporal, citando a inspección a 4.707 casos, con 7.090 altas dadas o instadas por la Inspección.
Solo en la asistencia primera fase se ha logrado pasar de un 21,8 de media de bajas al año a 17,3 en el año 2011. En los hospitales se ha bajado de 20,88 a 16,3 de media de bajas.
Fuente de Datos: El Mundo
Cortesía: prevencionintegral.com
Reducir o anular la siesta días después del cambio horario ayuda al organismo a adaptarse a la nueva situación, asegura el doctor José Antonio Madrid, miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES), quien en general sostiene que esta costumbre es “muy beneficiosa” si se hace durante un periodo corto de tiempo. “La siesta es [...]
Reducir o anular la siesta días después del cambio horario ayuda al organismo a adaptarse a la nueva situación, asegura el doctor José Antonio Madrid, miembro de la Sociedad Española del Sueño (SES), quien en general sostiene que esta costumbre es “muy beneficiosa” si se hace durante un periodo corto de tiempo.
“La siesta es un periodo en que el que nuestro cuerpo está preparado de forma natural para dormir”, señala este experto en declaraciones a Europa Press, a la vez que matiza que dormir demasiado después de comer dificulta, por la noche, la conciliación del sueño.
Por este motivo, sostiene que el tiempo de siesta “ideal” pasa por entre 18 y 20 minutos, “ya que rompe con ese cansancio que hay después de comer” pero no tiene consecuencias negativas como las que produce una siesta larga (atontamiento y cambio de humor). Después, “hasta que vuelves a encontrarse bien pasa demasiado tiempo y, luego, a la hora de acostarnos vamos a tener más complicado el que durmamos a la hora y con la calidad adecuada”, argumenta Madrid.
En general, este experto reconoce que el cambio de hora en primavera, en el que se pierda una hora de sueño, “afecta a todas las funciones controladas por el reloj biológico que está en el cerebro”. “Este reloj tiene tendencia a seguir funcionando con la misma velocidad todos los días pero si se le quita una hora se requiere un esfuerzo para adaptarse al nuevo horario de sueño”, explica.
El proceso de adaptación al nuevo horario, prosigue Madrid, dura entre tres y cuatro días en los que a todo el mundo le va a costar más levantarse y acostarse. Además, su apetito va aparecer en horas diferentes a las que se está acostumbrando.
“Cuando llega la hora de ir a la cama no sentimos sueños, ya que está preparado el cuerpo para dormir una hora más tarde”, precisa el representante de SES, quien reconoce que todo ello genera “más somnolencia y más cansancio”.
No obstante, el colectivo más afectado son los niños y ancianos, ya que son los que más dificultades van a encontrar, puesto que tienen “un reloj más rígido y cuentan con una mayor dificultad para sincronizarse al nuevo horario”, señala Madrid. De esta manera, su sueño se fragmenta, por lo que no es de gran calidad.
Con todo, este experto recomienda, a parte de anular la siesta temporalmente, intentar levantarse “desde el primer día del cambio horario” a la misma hora. Así, la noche siguiente, el cuerpo tiene más tendencia a dormir. “Es más fácil cambiar la hora de despertar que la de acostarnos”, apostilla.
También, comer a las mismas horas que antes porque ayuda a regular el reloj biológico; recibir luz natural y hacer ejercicio a primera hora de la mañana; evitar realizar una actividad física intensa e intelectual y recibir luz brillante al menos dos horas antes de dormir.
En esta línea, este experto precisa que si el individuo realiza actividad física inmediatamente antes de acostarse “no siente sueño porque está demasiado excitado y no se puede dormir”. “Necesitamos que el cuerpo se relaje, si la actividad física la hacemos por la tarde, sí da tiempo a que el cuerpo se canse y se relaje”, matiza.
Madrid advierte además que las personas que padecen trastornos de sueño pueden ver empeorar sus síntomas durante los días de adaptación al nuevo horario. “El cambio de hora en primavera perjudica la calidad del sueño y el de otoño, curiosamente a algunas personas les viene bien, ganan una hora de sueño y se adaptan bien”, añade.
DORMIR LAS HORAS NECESARIAS
En relación a la recomendación de los expertos de dormir entre seis y ocho horas, el representante de SES afirma que “para cada persona existe un número ideal de horas”. “La mejor forma de saberlo es observar lo que ocurre en el cuerpo durante el día. Si dormimos seis horas, y nos sentimos bien, estamos durmiendo lo suficiente. Si dormimos un número determinado pero nos sentimos agotados o cansados es porque o no dormimos lo suficiente o porque el sueño no es de buena calidad, no es reparador”, argumenta.
“No podemos dar una receta exacta que le valga a todo el mundo. Cada persona tiene que encontrar el numero de horas”, insiste Madrid, quien lamenta la tendencia actual de acortar el tiempo que se dedica a dormir, especialmente en jóvenes. “Tienen un déficit importante de sueño, se acuestan mas tarde y, por las mañanas, tienen que madrugar porque tienen que ir al colegio o al trabajo”, señala.
Este experto achaca este retraso a hábitos actuales como ver la televisión o navegar por Internet, que se traducen después en una falta de sueño, que puede provocar, en los escolares, “falta de atención y de motivación en clase” y, en adultos, agravamiento de enfermedades, obesidad, resistencia a la insulina, aumento de los niveles de colesterol, hipertensión, depresión, y problemas de memoria.
“A menudo se le da mucha importancia al tema del cambio de hora pero si lo comparamos con las costumbres que tenemos ahora de trasnochar con frecuencia son mucho más perturbadoras que el cambio horario”, concluye.
Fuente: Europa Press
Según fuentes del sindicato, cuyos abogados han asumido la defensa judicial del presunto acosado, los hechos se remontan a octubre de 2010, fecha desde la que el denunciante ha venido sufriendo un proceso continuo de mobbing
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El Sindicato Andaluz de Funcionarios de la Junta (Safja) informó que el pasado diciembre el Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba incoó diligencias previas de carácter criminal contra el delegado de Empleo, así como el secretario general de la Delegación, y la directora del Centro de Prevención de Riesgos Laborales, por un presunto delito de acoso laboral contra un funcionario de carrera adscrito al citado centro.
Según fuentes del sindicato, cuyos abogados han asumido la defensa judicial del presunto acosado, los hechos se remontan a octubre de 2010, fecha desde la que el denunciante ha venido sufriendo un proceso continuo de mobbing, según se señala en la denuncia. El motivo de este acoso era su negativa a «hacer uso de su vehículo particular para realizar los desplazamientos necesarios a fin de desempeñar sus funciones de inspección como técnico habilitado de Prevención de Riesgos Laborales», añade la nota difundida por el Safja.
Al parecer, el funcionario solicitó en reiteradas ocasiones por escrito que se le indicara de forma expresa el vehículo oficial y conductor necesarios para sus desplazamientos, o bien que se le anticiparan los medios económicos para sufragar los gastos de transporte. Sin embargo, siempre según el sindicato, recibió la negativa de parte de la Delegación y finalmente, supuestamente al no querer hacer esas salidas con su vehículo particular, se le requerió que saliera «a pie».
Todo esto generó en el funcionario un «estrés laboral», por lo que fue sometido a tratamiento médico de larga duración, pero cuando se le comunicó la situación a la Delegación, la reacción fue la de «incrementar el proceso de acoso», abundó el Safja.
Así, el delegado solicitó a la Consejería que se le revocara su nombramiento de técnico habilitado para funciones comprobatorias en materia de seguridad y salud, cuestión que tuvo lugar el pasado agosto, además de que se le abrió un expediente disciplinario por falta grave, en el que se le acusaba de negarse a realizar órdenes de servicio que implicaban desplazamiento fuera del Centro de Prevención.
El sindicato especificó que el denunciante se ha sumido en una profunda depresión que ha motivado su pase a una situación de incapacidad temporal en el trabajo. Pero eso no ha impedido a la Delegación provincial de Empleo citarlo el pasado 25 de noviembre para que declarara en el expediente disciplinario, «lo que demuestra el inhumano proceder de la Administración», según la denuncia.
Fuente - abc.es
A lo largo de la historia, el trabajo ha evolucionado y se ha ido dejando a las máquinas las tareas más pesadas. En contrapartida, las nuevas tecnologías, la robótica, la informática, la automatización, etc., han dado lugar a nuevos riesgos y se ha hecho mucho más frecuente la fatiga nerviosa ante tareas más diversas que exigen un mayor esfuerzo mental, más atención y concentración.
A lo largo de la historia, el trabajo ha evolucionado y se ha ido dejando a las máquinas las tareas más pesadas. En contrapartida, las nuevas tecnologías, la robótica, la informática, la automatización, etc., han dado lugar a nuevos riesgos y se ha hecho mucho más frecuente la fatiga nerviosa ante tareas más diversas que exigen un mayor esfuerzo mental, más atención y concentración. La fatiga es un factor complejo que comprende los cambios fisiológicos que experimenta el cuerpo humano, como consecuencia de las sensaciones de cansancio de los trabajadores y que provocan, consecuentemente, una disminución de la eficacia en los resultados de su trabajo. El estrés y el agotamiento pueden dar paso a la enfermedad y a la aparición de múltiples trastornos que pueden ser causa de accidentes de trabajo.
Entre las causas que provocan la fatiga crónica están las emocionales, las físicas y las biológicas. En las emocionales hay una influencia de frustración, subestimulación, superestimulación, insatisfacción, temor al fracaso profesional, preocupaciones de carácter laboral: tensiones, competitividad, traslados de trabajo o ciudad, etc. En referencia a la superestimulación mencionaremos el denominado estrés del dirigente, que se origina debido a la carga excesiva de información recibida y su dificultad para ejercer sobre ella una selección adecuada y la toma correcta de decisiones, lo que determina que se piense en un posible error de órdenes, llevando esta situación a alteraciones del organismo que pueden desembocar en depresiones o en infartos. Hay que decir que aunque “hay una sola sensación de fatiga”, es preciso distinguir entre una fatiga física y otra mental.
En contraposición, en la subestimulación, como ocurre en el trabajo en cadena, donde el trabajador repite los mismos gestos durante toda su jornada laboral, hacen su aparición la monotonía y el hastío, unidos al bajo estímulo psicobiológico que sin dudarlo hacen mella en el mismo. En las causas físicas influyen: el agotamiento por esfuerzos musculares y el exceso de carga física; todo ello agravado por ciertas condiciones ambientales de la temperatura, presencia de humos, polvo, ruido, etc. Es decir, que se llega a la fatiga crónica por alteraciones del equilibrio biológico, dándose en trabajos de noche o a turnos, originando insomnio, trastornos digestivos y cardiovasculares. También se llega a esta fatiga como consecuencia del trabajo acompañado de una alimentación deficiente o excesiva, y a factores sociales como tener que salvar grandes distancias para ir al trabajo, la relación con los compañeros, el estilo de mando y la situación creada por las pausas y descansos.
Es verdad que no siempre la fatiga es un fenómeno negativo, pues cuando aparece la sensación de cansancio se nos está avisando de que debemos hacer una pausa o abandonar porque puede surgir el accidente en cualquier momento si seguimos trabajando. Aparte, de que no todas las personas tenemos el mismo nivel de resistencia, ni las mismas aptitudes, aspiraciones y habilidades. Si las condiciones de trabajo suponen una carga excesiva, tanto física como mentalmente, el trabajador puede encontrarse con una fatiga crónica, un estrés y un agotamiento. Su comportamiento laboral no será seguro, y en esta situación el riesgo es importante y las posibles consecuencias del mismo pueden ser dramáticas no solamente para quien trabaja sino también para la misma empresa, haciendo hincapié en que el estrés laboral se da en casi todos los tipos de empresas.
Como medidas de prevención ante el estrés laboral y por su complejidad, podríamos citar a manera general: hacer el trabajo lo más interesante posible; introducir métodos y pausas adaptadas al tipo de trabajo, a la persona que trabaja y al ambiente en que se trabaja; reducir al máximo la duración del turno de noche; lograr una organización del trabajo eficaz, teniendo en cuenta la carga de trabajo de las personas; que la ergonomía del puesto de trabajo sea la adecuada; que el ambiente no tenga mala iluminación, exceso de ruido o demasiada temperatura; afrontar los problemas y situaciones con la debida calma, teniendo en cuenta que en nuestra vida también debe haber tiempo para el ocio. Y por supuesto, para que el concepto de estrés laboral no surja debe existir una concienciación clara entre trabajadores y empresarios.
Fuente- ellibrepensador.com
Volkswagen no quiere que sus empleados sufran estrés por los temas laborales fuera del horario de trabajo. La compañía alemana ha impuesto, a través del comité de la empresa, que su personal no pueda recibir correos electrónicos o mensajes de texto en su BlackBerry de la empresa fuera de su jornada laboral
Volkswagen no quiere que sus empleados sufran estrés por los temas laborales fuera del horario de trabajo. La compañía alemana ha impuesto, a través del comité de la empresa, que su personal no pueda recibir correos electrónicos o mensajes de texto en su BlackBerry de la empresa fuera de su jornada laboral.
Según informó el Comité de la compañía, las BlackBerry quedarán inhabilitadas para seguir recibiendo mensajes 30 minutos antes del fin del horario de trabajo de cada empleado, para evitar que siga, como ahora, en situación de disponibilidad absoluta para recibir instrucciones o comunicaciones.
Los teléfonos seguirán habilitados para recibir o hacer llamadas, pero no para que entren mensajes. El acuerdo afecta a unos 1.154 empleados de Volkswagen en Alemania que no son directivos ni cuadros intermedios del gigante automovilístico pero tienen una Blackberry de la empresa.
“Las nuevas herramientas de comunicación esconden también sus peligros”, dijo Heinz-Joachim Thust, un miembro del comité de la empresa en declaraciones al diario Financial Times Deutschland, en alusión a los efectos de la libre disponibilidad de hecho que resulta de poder recibir a cualquier hora comunicaciones de la dirección.
Se impuso la restricción en un momento en que crece en Alemania la preocupación ante el riesgo de estrés entre los trabajadores. “La norma ha sido muy bien recibida por todos”, agregó Thust.
Fuente - Cronista.com







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