La prevención laboral de las empresas cae con la crisis

En 14 septiembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

 El teniente fiscal del Tribunal Supremo, Juan José Martín-Casallo, advirtió de que la crisis está motivando un descenso en las condiciones de seguridad laboral y en la exigencia por parte de los trabajadores de mejoras en materia de prevención, debido al temor a perder el puesto de trabajo. El fiscal añadió que, pese a la […]

 El teniente fiscal del Tribunal Supremo, Juan José Martín-Casallo, advirtió de que la crisis está motivando un descenso en las condiciones de seguridad laboral y en la exigencia por parte de los trabajadores de mejoras en materia de prevención, debido al temor a perder el puesto de trabajo. El fiscal añadió que, pese a la escasez de empleo, los trabajadores no deben aceptar carencias de seguridad. Martín-Casallo, miembro de la Unión de Progresista de Fiscales (UPF), abrió las Jornadas sobre tratamiento penal de los delitos contra la salud y la seguridad en el trabajo, que dirige la magistrada Ana María Álvarez, de la sección tercera de la Audiencia, con una ponencia en la que se planteó si el derecho penal era una respuesta adecuada para la protección de los riesgos laborales.

La respuesta ofrecida por el teniente fiscal -que, en otro orden de cosas, ha defendido la actuación del juez Baltasar Garzón y eludió acusar al presidente del Congreso, José Bono, y al vicepresidente, Manuel Chaves- es que, en este campo, el derecho penal» debería ser el último recurso». Para Martín-Casallo, deberían «modularse todos los resortes que tiene el Estado, como es su potestad sancionadora de infracciones de normas de seguridad laboral, de forma que el derecho penal sólo entre en juego para actuar en las últimas consecuencias, cuando se produzcan infracciones muy graves».

Otro fiscal, esta vez de la Audiencia de Córdoba, Fernando Sobrón, aseguró que las calificaciones por infracciones en materia de seguridad «se han multiplicado por tres o por cuatro», hasta el punto de que la Fiscalía no tiene capacidad para investigar todos los accidentes, que en algunos casos no deberían siquiera recibir ese nombre, sino ser considerados directamente como ilícitos penales. De hecho, indicó, los accidentes leves no se investigan.

Sobrón advirtió sobre la tendencia a «hacer descargar la responsabilidad del que debiera velar por la seguridad sobre aquellos trabajadores que hayan actuado fuera de las normas», y hay que analizar si la actitud negligente que conduce a los siniestros por parte de los trabajadores no está motivada realmente «por la exigencia de una celeridad anormal en el cumplimiento de su trabajo». El fiscal pidió una legislación específica en esta materia, al considerar demasiado amplio el artículo 316 del Código Penal.

El magistrado Joaquín Colubi, titular del Juzgado de instrucción número 7 de Avilés, que ha investigado cinco accidentes laborales con fallecido en tres años, reclamó una mayor diligencia a la hora de tomar testimonio a los testigos de los accidentes, con el fin de evitar que sean manipulados. Alejandro Cabrero, jefe de la unidad especializada de salud laboral de la Inspección de Trabajo, resaltó la escasez de medios, que se suple con la colaboración con la Policía judicial.

Fuente – lne.es

Trabajo de tipo estacional: la salud entre paréntesis

En 14 septiembre 2011, en Artículos técnicos, por Celia Valmorisco

Algunos estudios ponen de manifiesto cómo estas condiciones de trabajo se traducen en fatiga y estrés, falta de sueño y desarreglos alimentarios. Por otra parte, se ha constatado en estos colectivos una elevada frecuencia de trastornos musculoesqueléticos, de accidentes de trabajo y de infecciones.

Los trabajadores estacionales son aquellos que encuentran empleo en actividades productivas de temporada o que se intensifican en ciertas épocas del año, como el turismo de verano o de invierno, la recolección estacional en la agricultura, etc. Se trata de actividades ligadas fundamentalmente a los sectores agrícola y de servicios.

Forman una población laboral heterogénea y móvil, difícilmente clasificable en una categoría estadística bien definida, por lo que resulta difícil cuantificar el número de efectivos. Un indicador indirecto podría ser el diferencial de población ocupada en las diferentes épocas del año, en especial entre el tercer y el cuarto trimestre de la Encuesta de Población Activa (EPA). Según estos datos estaríamos hablando de unas 150.000 personas, quedando fuera una buena parte de la economía sumergida. Son animadoras socioculturales, camareros, camareras de piso, cocineros, dependientes de comercio, jornaleros del campo, etc. Todo indica que en los últimos años el grueso de los temporeros agrícolas y del sector servicios lo formaban los trabajadores extranjeros, pero esta tendencia se ha moderado en los últimos tiempos.

El trabajo estacional es el punto de partida para la inserción en el mundo laboral de algunas personas, pero también el ingreso al trabajo precario y marginal para otras. El trabajo estacional es muy exigente, alguna de sus características más definitorias son las largas jornadas y los elevados ritmos de trabajo que implican una total entrega al trabajo y el olvido y la negación de la salud a la espera de que finalice la temporada. En este periodo de tiempo el organismo ha de responder de forma brusca a elevadas exigencias físicas y psíquicas derivadas de las puntas de actividad, las demandas de los clientes y las de los empleadores, que hacen repercutir sobre los trabajadores sus propias limitaciones. En estas condiciones los riesgos para la salud son minimizados y la salud es puesta entre paréntesis.

Los trabajadores estacionales tienen perfiles muy diversos. Hemos hablado con Manuel, trabajador agrícola en una finca sevillana dedicada al melocotón y la ciruela. Él es fijo discontinuo pero, como es delegado de prevención, se preocupa por la salud de los más de 300 temporeros que llegan cada mes de mayo a su lugar de trabajo y nos muestra esta primera dimensión del problema de forma clara y contundente: “Los temporeros saben que si no trabajan, no cobran”.

También hemos hablado con Carlos, acomodador en uno de los teatros más lujosos de Valencia. Carlos trabaja para el teatro a través de una ETT y si se pone enfermo tampoco cobra: “Si me encuentro mal cambio el turno con un compañero, pero sé que no cobro”. Carlos firma un contrato por obra para cada función en la que realiza de acomodador, así que sólo firma contratos si está sano.

Antonia es una estudiante de psicología que en verano trabaja como camarera en un chiringuito de moda de Ibiza. Son tres meses de trabajo durísimos y no se puede poner enferma: “Si te pones de baja, las presiones son enormes. Tiene que ser algo muy grave para dejar de ir”.

Los trabajadores estacionales, por otra parte, han de hacer frente a un cúmulo de incertidumbres: en ocasiones ausencia de contrato escrito, horarios de trabajo irregulares, duración del contrato no establecida, remuneración dependiente de horas trabajadas, incentivos, propinas, etc., mientras viven en la urgencia e inmediatez para responder a su patrón. La gestión de la mano de obra se limita, las más de las veces, a la estrecha vigilancia del patrón o del encargado. Están en todos los sitios pero son invisibles y, sin embargo, gracias a ellos la localidad en la que trabajan puede vivir todo el año de la temporada.

Antonia es nacida en Ibiza, pero estudia psicología en Valencia. Está a punto de acabar su carrera y ya lleva varios veranos trabajando como camarera en uno de los chiringuitos de moda de su isla natal. Es la forma que tiene de recoger una buena cantidad de dinero que le ayuda a mantenerse todo el año. Ella sabe que en el mes de junio va a trabajar desde las 5 de la tarde hasta las 2 de la mañana seis días de siete que tiene la semana: “Sé que voy a perder entre 8 y 10 kilos porque prácticamente no dormimos”, señala sonriendo porque acaba de finalizar los exámenes. Cuenta que no todo acaba a las 2 de la mañana: “Siempre se alarga un poquito más y después de una jornada de trabajo como esa tienes que tomarte una copa con los compañeros o con los amigos para que baje el estrés. Finalmente acabas acostándote, casi todos los días, a las 4 o a las 5 de la mañana”.

Son muchas horas, pero lo peor no son las piernas: “Llegas a casa que ni te notas los pies, pero lo peor son los clientes borrachos y los jefes autoritarios”, afirma esta estudiante de psicología: “A veces te entran ganas de pegar un golpe en la barra y decir: aquí os quedáis, pero te salva el buen rollo que hay entre el grupo de camareros y camareras del local”.

Carlos trabaja de octubre a junio y constata que entre los trabajadores que cubren la temporada del teatro también se dan problemas: “Las cargas de trabajo están mal repartidas y no hay nadie que se ocupe de revisar estas cuestiones”. También los ritmos son abusivos y desiguales: “Estás toda la tarde parado y de repente no paran de llamarte”. La ETT, por supuesto, no se ocupa de esto, se limita a cobrar y a pagar. Y tampoco la empresa principal se hace cargo de racionalizar el trabajo.

Algunos estudios ponen de manifiesto cómo estas condiciones de trabajo se traducen en fatiga y estrés, falta de sueño y desarreglos alimentarios. Por otra parte, se ha constatado en estos colectivos una elevada frecuencia de trastornos musculoesqueléticos, de accidentes de trabajo y de infecciones. A estos problemas se añaden otros como las dificultades para llevar una vida afectiva y familiar regular, alteraciones del humor (ansiedad, depresión), elevado consumo de sustancias psicoactivas (alcohol, cannabis, cocaína…) para mantener el ritmo, olvidarse del trabajo o “estar en la fiesta” como compensación.

“Con la situación actual –explica Manuel–, los temporeros se pegan un porrazo con la escalera y al día siguiente vuelven a trabajar”. Manuel constata que los accidentes que se producen en la finca (caídas, cortes, accidentes con los remolques) se producen más con los trabajadores estacionales: “Van muy a la carrera y así suceden más accidentes”, explica.

La temporalidad del empleo, la variedad contractual junto a las carencias en la regulación de estos sectores hacen que las estructuras de prevención, ya insuficientes para las actividades y los lugares de trabajo más estables, no alcancen a estos colectivos.

Las actividades preventivas más “habituales”, como las evaluaciones de riesgos, la información y formación o la vigilancia de la salud, simplemente son inexistentes.

Carlos explica cómo la formación para la prevención de riesgos laborales se limita a “tres hojitas que te proporciona la empresa de trabajo temporal (ETT) y que tú te has de leer por tu cuenta. Y firmar como que te las has leído”. En la prevención de riesgos se ha observado, también, un deterioro en los últimos años. Carlos lleva cinco temporadas en el mismo teatro y en las dos primeras, al principio de temporada, los trabajadores recibían una formación básica en prevención de riesgos laborales, pero en la actualidad esa formación ha sido sustituida por la lectura de las tres hojitas.

Manuel relata que los delegados de prevención se esfuerzan para que los temporeros sean conscientes de los riesgos y han conseguido que la empresa tome medidas preventivas: “Hemos conseguido que la empresa incorpore a los remolques un prolongador que evita accidentes, pues muchos de los trabajadores temporeros que no estaban habituados a ello se pisaban los pies”.

Finalmente, un obstáculo para la introducción de mejoras es que, en el imaginario colectivo, estas condiciones de trabajo generadoras de riesgos para la salud aparecen como inherentes al trabajo estacional. Si en general esto es así, es decir, se tiende a naturalizar las malas condiciones de trabajo, esta tendencia es todavía más acusada en el ámbito del trabajo estacional.

 

Fuente – Revista Por Experiencia – ISTAS

Los turnos provocan un alto índice de fallos laborales

En 14 septiembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

El trabajo a turnos baja los niveles de concentración de los empleados. Muchos empleados declaran que el estrés derivado de los turnos les ha llevado a cometer errores.

Los turnos provocan un alto índice de fallos laborales

El trabajo a turnos baja los niveles de concentración de los empleados. Esa es la conclusión que extrae un sondeo a la plantilla de ArcelorMittal-Gijón sobre la incidencia del sistema de relevos, realizado por MCA-UGT. Según el informe, la nocividad del mismo queda patente en “una reducción de la capacidad cognitiva de vigilancia y control, sobre todo en trabajos de proceso continuo”.

Tal es así que el 51,13% de los empleados de la factoría declaran que el estrés derivado de los turnos les ha llevado a cometer errores en el horario laboral, mientras que un 25,32% de los encuestados los achacan al exceso de confianza. Dejan patente así que el 76% del personal contratado responsabiliza a los horarios de los fallos en la planta de producción.

La presión en la acería se manifiesta tanto en la concentración como en la atención. En este apartado, el 89,28% de los trabajadores recalcan la importancia de ciertos factores psicosociales, como la concentración intensa a la hora de llevar a cabo su labor. Una amplia mayoría, el 80,51% afirma que es más que necesario un nivel alto de atención durante una gran parte de la jornada laboral.

Asimismo se enumera como segunda incidencia derivada del sistema de relevos, el deterioro físico del personal laboral, lo que supone una peligrosa “merma de la calidad de vida”. Muy relacionada con este descenso de la salud del trabajador, se encuentran diversas afecciones prescritas. El 81,16% señala trastornos digestivos, frente a otros síntomas relacionados con deficiencias del sueño, como la irritabilidad que declara el 65,09% . La fatiga afectaría al 53,57% de los encuestados mientras que los problemas de concentración y atención perjudican al 42,20%. Más abundantes son los dolores de cabeza entre la plantilla, con un 62,84% y la ansiedad, con un 66,88%. Otro de los motivos de preocupación de los operarios es no coincidir con familiares, pareja o amigos durante sus periodos de trabajo, especialmente los que cubren las noches. “Viven al contrario de la sociedad, ya que está organizada de día”, dice el informe.

A la vista de estos resultados, MCA-UGT en ArcelorMittal-Gijón impulsará medidas tendentes a mejorar las condiciones laborales. La compensación económica ha sido utilizada para aumentar la aceptación de estos sistemas de trabajo. Sin embargo, estos pluses encubren los problemas asociados al trabajo a turnos. MCA-UGT propondrá adaptar los turnos, procurando que los cambios se realicen entre las 6 y las 7 de la mañana, entre las 14 y las 15 de la tarde y entre las 22 y las 23 de la noche y modificar los sistemas de rotación.

Fuente – lavozdeasturias.es

El buen ambiente laboral reduce la mortalidad entre empleados

En 13 septiembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

El apoyo social en el trabajo conduce a una vida más larga, según un nuevo estudio. Y desde el departamento de Recursos Humanos se puede impulsar la convivencia laboral, dentro de lo razonable, por supuesto. Mientras que dos compañeros de trabajo debaten sobre el partido de anoche o comentan el reality show de televisión, su […]

El apoyo social en el trabajo conduce a una vida más larga, según un nuevo estudio. Y desde el departamento de Recursos Humanos se puede impulsar la convivencia laboral, dentro de lo razonable, por supuesto.

Mientras que dos compañeros de trabajo debaten sobre el partido de anoche o comentan el reality show de televisión, su director puede pensar que están perdiendo el tiempo y que no son productivos. Lo que no sabe, es que la conversación podría ser la chispa que prolongue la vida de sus empleados.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Tel Aviv en Israel afirma que las interacciones sociales positivas en el trabajo pueden reducir las tasas de mortalidad entre los empleados.

El estudio se basó en el seguimiento durante 20 años de diferentes tipos de trabajadores. Los investigadores siguieron las historias clínicas de 820 trabajadores de 1988 a 2008, el establecimiento de controles para el tabaquismo, la obesidad y otros riesgos de salud. De ese grupo, 53 murieron.

El riesgo de mortalidad fue significativamente menor para los que reportaban mayores niveles de apoyo social en el trabajo, afirma uno de los investigadores del estudio, que fue publicado en la revista Health Psychology.

El doctor Toker Sharon, profesor de la Escuela de Recanati Graduate of Business de la Universidad de Tel Aviv, dice que la influencia de la relación social de la salud se transmite a través de los mecanismos fisiológicos. El apoyo social aumenta nuestra capacidad de adquirir conocimientos, hacer uso de los recursos y, por lo tanto, promueve el bienestar tanto a nivel personal como profesional, dice.

Cuando el ambiente de trabajo no es favorable, hay un riesgo más alto de ausentismo y mayor probabilidad de que se trabaje menos. Para muchos de los participantes en la investigación, incluso pueden haber conducido a una muerte prematura, según datos del informe. Trabajar en un ambiente muy hostil y sin apoyos pasa factura , dice Toker.

Un ajuste positivo social en el trabajo puede hacer que la plantilla esté más sana desde muchos puntos. Desde un punto de vista fisiológico, las hormonas como la oxitocina (que hace feliz a la gente) se liberan durante las interacciones sociales. Además, los empleados que son más felices y se sienten como parte de un equipo es más probable que participen en programas de bienestar corporativo.

Las interacciones sociales positivas en el trabajo a la larga pueden bajar los niveles de enfermedades crónicas y reducir el absentismo laboral, concluye Toker. Por lo tanto, los dos compañeros más habladores y mal vistos puede que sean los más sanos y productivos.

Fuente – equiposytalento.com

Muerto un antiguo trabajador de Uralita víctima del amianto

En 13 septiembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

Agustín trabajó durante 22 años cortando y reparando tubos que contenían amianto y, según la Asociación de Víctimas, la empresa no dotó de los elementos necesarios para preservar su salud y durante su trabajo inhaló grandes cantidades del polvo mortal del amianto.

La Asociación de Víctimas del Amianto ha informado hoy del fallecimiento de Agustín Gutiérrez Fernández, de 81 años, antiguo trabajador de la fábrica Uralita de Getafe, que fue condenada en 2009 a pagar una indemnización de 1,7 millones de euros a 15 empleados afectados por la inhalación de fibras de amianto.

La Asociación ha comunicado que el fallecimiento se produjo el pasado 24 de agosto cuando Agustín Gutiérrez intentaba subir las escaleras de su piso para llegar a su domicilio.

Agustín trabajó durante 22 años cortando y reparando tubos que contenían amianto y, según la Asociación de Víctimas, la empresa no dotó de los elementos necesarios para preservar su salud y durante su trabajo inhaló grandes cantidades del polvo mortal del amianto.

Esta exposición prolongada provocó que comenzase a desarrollar diferentes enfermedades asociadas al amianto, como la aparición de placas pleurales, engrosamientos pleurales y asbestosis.

El presidente de la asociación, Juan Carlos Paul Hernández, ha explicado que en los últimos años la vida de Agustín estaba ligada a una máquina de oxígeno que le ayudaba a respirar, y con la que tenía que desplazarse a todas partes.

“Desde que se le diagnosticó la asbestosis pleuro pulmonar las visitas de urgencia al hospital se multiplicaron como consecuencia de las continuas crisis de disnea y la falta de capacidad para respirar”, ha añadido.

Los familiares de Agustín Gutiérrez no descartan emprender acciones legales contra la empresa Uralita, responsable de la enfermedad y posterior muerte del afectado.

La Asociación de Víctimas del Amianto ha mostrado su solidaridad con la familia y reclama a la Justicia que atienda los derechos de los trabajadores y familiares de los afectados por el amianto.

Ha destacado que en octubre de 2009 una sentencia condenó a la empresa Uralita al pago de una indemnización de 1,7 millones de euros a 15 trabajadores de la fábrica de Getafe afectados.

Desde la Asociación de Víctimas del Amianto se denunció que de los 28 trabajadores y esposas de éstos que enfermaron por la inhalación de fibras de amianto y fueron incluidos en la demanda, ocho ya habían muerto, a los que ahora se une Agustín Gutiérrez Fernández.

Fuente- adn.es

Explosión en una planta nuclear del sureste de Francia

En 13 septiembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

Fuerte explosión en la planta nuclear de Marcoule, al sur de Francia, según las autoridades galas, que hablaban en un primer momento de peligro de fuga radiactiva, para después precisar que la situación está bajo control.

Explosión en una planta nuclear del sureste de Francia

Una fuerte explosión ha tenido lugar este lunes a las 11.45 horas en la planta nuclear de Marcoule, al sur de Francia, según las autoridades galas, que hablaban en un primer momento de peligro de fuga radiactiva, para después precisar que la situación está bajo control.

En el suceso ha fallecido una persona, que ha quedado completamente carbonizada, y otras cuatro se encuentran heridas. La instalación se encuentra a 230 kilómetros de territorio español.

El incidente se habría producido en un horno de la central, donde están actuando los bomberos. Debido al suceso, EDF ha perdido un 7% en la Bolsa de París.

Según las primeras informaciones, se produjo un incendio en la zona de desechos radiactivos, lo que condujo a la explosión.

Los gendarmes franceses han acordonado la zona y establecido un perímetro de seguridad. Un portavoz de la comisión de la energía atómica francesa ha insistido en que no se puede hablar de fuga radiactiva y que hay que tener en cuenta que en esta planta no hay reactores en activo como en las golpeadas centrales de Fukushima y Chernóbil.

De los cuatro heridos, uno se encuentra de gravedad y los restantes han sido ingresados en el hospital de Bagnols-sur-Cèze.

Los vecinos de las localidades cercanas a Marcoule aseguran que no han establecido ninguna medida de seguridad extra en sus calles.

Por su parte, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) asegura que está pidiendo información de lo ocurrido a las autoridades francesas.

Fuente – El Mundo

Empleo incentiva proyectos investigación sobre prevención riesgos laborales

En 12 septiembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

La Consejería de Empleo ha renovado la orden de incentivos para las universidades andaluzas destinada al apoyo a proyectos de investigación relacionados con la prevención de riesgos laborales.

Empleo incentiva proyectos investigación sobre prevención riesgos laborales

La Consejería de Empleo ha renovado la orden de incentivos para las universidades andaluzas destinada al apoyo a proyectos de investigación relacionados con la prevención de riesgos laborales, unas ayudas que se pueden solicitar hasta el próximo día 13 y contarán con una inversión global de 350.947 euros.

Según ha informado la Junta en un comunicado, la nueva orden actualiza esta línea de incentivos a los objetivos de la Estrategia Andaluza de Seguridad y Salud en el Trabajo 2010-2014, así como a los requisitos de la nueva normativa de subvenciones de la Junta de simplificación de procedimientos, con el uso de la tramitación electrónica.

Con la orden anterior de incentivos, de 19 de julio de 2005, se realizaron cinco convocatorias, en las que la Junta incentivó 88 proyectos en Andalucía con un importe total de 1.224.995 euros, entre los que destacan 20 cursos técnicos de nivel superior de prevención de riesgos laborales y 53 estudios de investigación.

El objetivo de la nueva orden es mantener el apoyo a los diferentes máster universitarios que se imparten como titulación oficial en Andalucía, además de incentivar la creación de grupos estables de investigación sobre prevención y la dotación de becas para alumnos con tesis doctorales en materias que incidan en la mejora de la seguridad y la salud laborales.

El importe máximo de las ayudas puede cubrir el 50% o el 100% del presupuesto y puede tener una cuantía máxima de 12.000, 18.000 o 25.000 euros, dependiendo de la modalidad, con un máximo total de estas ayudas para universidades para el ejercicio 2011 fijado en 350.947 euros.

Fuente – finanzas.com – Andalucía

La muerte en el campo viaja en tractor

En 12 septiembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

Proteger el vehículo con barras antivuelco y un arnés que evite que el conductor salga despedido del asiento salvarían casi todas las vidas, según los expertos Un parque de vehículos obsoleto –uno de cada tres tractores de los más de 130.000 que hay en Galicia tiene más de 20 años–; el tráfico por pistas asfaltadas […]

Proteger el vehículo con barras antivuelco y un arnés que evite que el conductor salga despedido del asiento salvarían casi todas las vidas, según los expertos

Un parque de vehículos obsoleto –uno de cada tres tractores de los más de 130.000 que hay en Galicia tiene más de 20 años–; el tráfico por pistas asfaltadas a modo de pseudocarreteras, y un conductor de edad avanzada forman un cóctel mortal que poco a poco desangra el campo gallego. En Galicia la alerta ha saltado porque ya van 15 tractoristas fallecidos este año, la mayoría aplastados por el vuelco de su vehículo. Las cifras reales salen de las esquelas de los periódicos, para la Guardia Civil hay 7 muertos en vías públicas y para Traballo no consta ninguno como accidente laboral, pues no estaban de alta en la Seguridad Social Agraria.

El pasado 7 de agosto fallecía en Vilagarcía José Acha. El jubilado, de 68 años, murió aplastado por su tractor que se salió de la vía y volcó cuando iba al monte como cada día a buscar leña. Su muerte no es la única, otros 14 tractoristas más perdieron la vida este año en Galicia en accidentes que se ajustan al mismo patrón: vehículos obsoletos adquiridos de segunda mano en otras comunidades; de más de 20 años, sin medidas de protección y guiados por una persona de edad, casi siempre un jubilado mayor de 65 años que peca, tal vez, de exceso de confianza y merma de reflejos.
El vuelco de tractor es la principal causa de mortalidad agraria, pero con medidas de protección como barreras antivuelco que protejan el espacio del conductor y arneses que impidan que salga despedido, se habrían evitado casi en su totalidad, como reconocen expertos de la Guardia Civil, de la Xunta, del Sindicato Labrego y de las autoescuelas gallegas.
La cifra de fallecidos este año ha disparado las alarmas ante el repunte respecto a años anteriores, entre 15 y 18 en todo el ejercicio. En los últimos cuatro años, Tráfico contabiliza 27 muertos, frente a uno de Traballo (en 2010), que registró 20 accidentes laborales no mortales en lo que va de 2011, tres de ellos graves.
El 80 por ciento de los muertos reales, sin embargo, no figuran en los registros oficiales y sólo se contabilizan en la sección de sucesos de los periódicos. La Guardia Civil de Tráfico ha registrado 7 víctimas mortales en las vías públicas en los primeros siete meses del actual ejercicio; y la Consellería de Traballo, ninguna como accidente laboral. El resto, ocurridos en fincas o en el monte, se pierde entre los accidentes domésticos pues los tractoristas no están de alta en la Seguridad Social Agraria. O son jubilados, o personas cuya actividad principal no es la agraria y no están dados de alta.
El tractor y el chimpín son un importante medio de trabajo y de transporte en el rural. Galicia con 130.000 vehículos de este tipo, se sitúa como la tercera comunidad española con el mayor parque de tractores, aventajada por Andalucía, y Castilla León, y por delante de Castilla-La Mancha, según el último informe del sector realizado por el Ministerio de Agricultura y Medio Marino (MARM).
La antigüedad de los vehículos, un 33% con más de 20 años y sin los medios de protección obligatorios desde 1979 que ya vienen en los tractores nuevos, llevan a que en Galicia se registra tres de cada diez accidentes mortales que se producen a nivel nacional, a pesar de que no pueden circular a más de 40 kilómetros por hora y deben hacerlo por los arcenes.
“Los conductores han envejecido con sus tractores y sus reflejos no son los mismo. Tienden a subestimar la peligrosidad del vehículo por su mucha experiencia, advierte el responsable jefe de la Guardia Civil de Tráfico en Galicia, el teniente coronel José Hermida.
El ex vicepresidente de la Asociación de Autoescuelas de Galicia, Manuel Portas, aboga por la formación, tanto en jóvenes como en mayores, y a tal fin ha organizado numerosos cursos con asociaciones agrarias. Considera fundamental la dotación de arcos. “Algo tan sencillo puede salvar casi todas las vidas en caso de vuelco”, reflexiona. “Con un tractor es difícil chocar, pero muy fácil volcar. En caso de choque siempre saldrá perdiendo el otro vehículo, pero es el tractorista el que se lleva la peor parte si vuelca, y en muchos casos no son agricultores, sino amigos o familiares que les ayudan y que creen que si tienen carné de coche ya saben conducir un tractor. Recuerda, ademas, la importancia de llevar bien señalizado el vehículo cuando se circula en vías públicas.

Fuente- farodevigo.es

Los héroes del 11-S, sufren enfermedades 10 años después

En 12 septiembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

En este grupo de trabajadores, sometidos a revisiones regulares, la incidencia de asma acumulada a los 9 años es del 28%, la de sinusitis el 42% y la aparición de enfermedades por reflujo gastroesofágico (ERGE) del 39%. De todos ellos, más del 40% sufre además enfermedades respiratorias.

Los trabajadores que participaron en las tareas de rescate y recuperación tras los atentados del 11-S durante semanas e incluso meses, han sufrido enfermedades físicas y mentales que persisten desde hace 10 años. Así lo reconoce un estudio realizado sobre más de 27.000 policías, bomberos, trabajadores de la construcción y empleados municipales que se ha publicado en el último número de The Lancet.

En este grupo de trabajadores, sometidos a revisiones regulares, la incidencia de asma acumulada a los 9 años es del 28%, la de sinusitis el 42% y la aparición de enfermedades por reflujo gastroesofágico (ERGE) del 39%. De todos ellos, más del 40% sufre además enfermedades respiratorias.

Estos problemas espirométricos son debidos a la inhalación de polvo tóxico altamente alcalino, la causa más probable tal y como explica el grupo de investigadores de la Escuela de Medicina del Hospital Monte Sinaí de Nueva York, responsable del estudio, con Juan P. Wisnivesky a la cabeza.

La policía de Nueva York se desmarca de la estadística

En lo que a los problemas mentales se refiere, existe una sustancial diferencia en las cifras que presentan los miembros del cuerpo de policía de Nueva York y el resto de trabajadores de rescate y recuperación.

Mientras en los agentes de policía la incidencia acumulada de depresión era del 7%; la de estrés postraumático del 9% y la de trastorno por pánico del 8%, los trabajadores de rescate y recuperación presentan cifras mucho mayores. El 28% ha sufrido depresión, el 32% desórdenes por estrés postraumático y el 21% de trastornos por pánico.

Los investigadores declaran que la formación de la policía, su experiencia previa frente a situaciones de estrés similares, la selección interna de individuos con alta resistencia y la posible falta de comunicación de síntomas psicológicos debido a repercusiones laborales pueden ser las causas principales de estas diferencias.

Además los autores del estudio han descubierto una gran morbilidad asociada a los trastornos físicos y mentales y una estrecha relación entre padecerlos. La proporción de trabajadores de rescate con asma, sinusitis y enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) que padecían al menos un tipo de trastorno mental era del 48%, 38% y 43%, respectivamente. Del mismo modo, sufrían también alguna dolencia física un alto porcentaje de los trabajadores con trastorno de estrés postraumático (69%), depresión (70%) y trastornos de pánico (72%).

El estudio tuvo en cuenta el nivel de exposición de los trabajadores, días trabajando entre los escombros y exposición a la nube de polvo. El 86% de los trabajadores sometidos a las revisiones físicas y mentales regulares dentro del Programa de Detección, Control y Tratamiento del WTC eran hombres con una edad media de 38 años.

Fuente- agenciasinc.es

Baleares: un jardinero se corta dos dedos mientras trabajaba

En 8 septiembre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

El accidente laboral ocurrió sobre el mediodía en el número 1 de la calle Caló Petit. En ese instante, el jardinero sufrió el corte de dos dedos.
Un dispositivo especial de emergencias se puso en marcha a través del 112. Las asistencias sanitarias del Ib-salut atendieron a la víctima en el lugar de los hechos y le realizaron los primeros auxilios para tratar de contener la hemorragia. Una vez estabilizado, el jardinero fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital de Manacor, donde quedó ingresado.

Un jardinero sufrió la amputación de dos dedos mientras trabajaba en un Club de la localidad de Cala Serena, situada en el término municipal de Felanitx. La víctima fue atendida en el lugar y trasladada posteriormente al Hospital de Manacor.

El accidente laboral ocurrió sobre el mediodía en el número 1 de la calle Caló Petit. En ese instante, el jardinero sufrió el corte de dos dedos.
Un dispositivo especial de emergencias se puso en marcha a través del 112. Las asistencias sanitarias del Ib-salut atendieron a la víctima en el lugar de los hechos y le realizaron los primeros auxilios para tratar de contener la hemorragia. Una vez estabilizado, el jardinero fue trasladado en ambulancia hasta el Hospital de Manacor, donde quedó ingresado.

Fuente – diariodemallorca.es

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