Un estudio revela que se ha alcanzado la igualdad en la preocupación por los conflictos familia-trabajo.

En 13 febrero 2012, en Noticias, por Laura Cámara

Al contrario de lo que se suele creer, a hombres y mujeres les afecta por igual el apoyo de la familia en el trabajo y los conflictos entre la vida privada y la laboral, sin embargo, ellas suelen encontrar más apoyo y facilidades a nivel social para conciliar. Esta es una de las conclusiones del estudio sobre riesgos psicosociales de hombres y mujeres en el trabajo desarrollado por el equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial de la Universitat Jaume I, que establece importantes diferencias entre ambos sexos sobre como perciben y les afectan diferentes factores psicosociales en el trabajo.

Un estudio revela que se ha alcanzado la igualdad en la preocupación por los conflictos familia-trabajo.

Al contrario de lo que se suele creer, a hombres y mujeres les afecta por igual el apoyo de la familia en el trabajo y los conflictos entre la vida privada y la laboral, sin embargo, ellas suelen encontrar más apoyo y facilidades a nivel social para conciliar. Esta es una de las conclusiones del estudio sobre riesgos psicosociales de hombres y mujeres en el trabajo desarrollado por el equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial de la Universitat Jaume I, que establece importantes diferencias entre ambos sexos sobre como perciben y les afectan diferentes factores psicosociales en el trabajo.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales contempla la necesidad de considerar el sexo de las personas trabajadoras en la evaluación e intervención en factores psicosociales en el trabajo. Y es que en realidad, las diferencias por razón de sexo son importantes, según explica la profesora de Psicología Social, Eva Cifre. El estudio concluye que a las mujeres les afecta más que a los hombres la rutina, les quema más un trabajo rutinario, y también les afecta más la falta de autonomía y de apoyo social. Sin embargo, también hay coincidencias. A hombres y mujeres les influye prácticamente por igual la sobrecarga de trabajo; la ambigüedad de rol, es decir, no saber exactamente qué es lo que se espera de ellos y ellas; el mobbing o acoso laboral; la falta de competencia mental para desempeñar su labor y el conflicto familia-trabajo. La investigadora señala que este último dato es especialmente interesante porque siempre parece que la interferencia de la familia en el trabajo afecta más a las mujeres. Siempre estamos luchando para que seamos iguales también en esto y parece que se va consiguiendo.

El problema ahora es que, a pesar de afectar a ambos, el acceso a las medidas de conciliación es más fácil para las mujeres ya no porque ellos no quieran, sino muchas veces porque las empresas o la sociedad no lo ven bien, especialmente en el sector privado, y aún son pocos los hombres que se cogen permisos de paternidad, excedencias…. Nos estamos encontrando con que a ellos les están afectando cada vez más los problemas o los conflictos que puedan producirse en el hogar pero la sociedad de momento no está respondiendo a esas necesidades que estamos creando desde otro lado. En este sentido, los hombres participantes en el estudio perciben que tienen menos apoyo social.

El estudio concluye que quizá en contra de lo esperado, son los hombres los que sufren un mayor riesgo (han de afrontar mayores demandas con menores recursos) y daño (burnout) que las mujeres. Por ello, quizá haya llegado el momento de plantearse hasta cuándo se deben mantener las políticas de discriminación positiva hacia las mujeres y cómo avanzar hacia una verdadera política de igualdad, al menos desde la perspectiva objeto de la presente investigación. A ambos les afecta la interferencia entre la esfera pública y privada.

La sociedad demanda que el hombre se involucre de manera efectiva en el cuidado de la familia, pero a la hora de hacerlo encuentra menos posibilidades, explica Eva Cifre. En este sentido, el estudio concluye que se trata de conseguir la igualdad tanto en la empresa (apoyo del trabajo a la familia) como en el hogar (apoyo de la familia al trabajo) en ambos sexos, lo cual constituye una importante labor para la sociedad, sobre todo a través de formación y educación en contra de los estereotipos tan arraigados en nuestra sociedad.

El estudio analiza también aquello que más motiva a mujeres y hombres en el trabajo, el denominado engagement. En este caso las diferencias encontradas por razón de sexo eran aún mayores que a la hora de valorar lo que les afecta negativamente. Los hombres se muestran más enganchados positivamente al trabajo que las mujeres si perciben una baja demanda de trabajo y una alta competencia mental. Sin embargo, las mujeres se encuentran más motivadas si perciben un bajo conflicto de rol, es decir, tienen claro cuál es su labor, y tienen una cierta sobrecarga mental y emocional que perciben como un reto. La motivación aumenta además si piensan que pueden acometer el trabajo con una alta eficiencia.

Para el estudio, publicado en la revista Gestión Práctica de Riesgos Laborales, se realizó el cuestionario RED (Recursos_Experiencias_Demandas) desarrollado por el equipo WONT a una muestra heterogénea perteneciente a diversos sectores ocupacionales, compuesta por 1.444 trabajadores (39% hombres y 61% mujeres). Posteriormente, se profundizó en algunas cuestiones con un estudio entre personal docente e investigador y personal de administración y servicios de la Universitat Jaume I, con el fin de comparar las respuestas de hombres y mujeres que ocupaban los mismos puestos de trabajo.

El equipo de investigación WONT de Prevención Psicosocial, formado por miembros del Departamento de Psicología Evolutiva, Educativa, Social y Metodología de la UJI y dirigido por Marisa Salanova, trabaja en varias líneas de investigación con el fin de avanzar en el conocimiento de los factores psicosociales que afectan a los trabajadores y colabora con empresas e instituciones para transferir estos avances al mundo laboral.

Fuente – elperiodic.com

Los riesgos psicosociales como causa de siniestralidad

En 2 diciembre 2011, en Noticias, por Marta Gallardo

El Secretario General de UGT, Cándido Méndez, ha manifestado que “cuando la crisis entra por la puerta, la igualdad y la prevención de riesgos laborales,…salen por la ventana” Por eso, es necesario, desde la acción sindical, redoblar esfuerzos para evitar retrocesos.

El Secretario General de UGT, Cándido Méndez, ha manifestado que “cuando la crisis entra por la puerta, la igualdad y la prevención de riesgos laborales,…salen por la ventana” Por eso, es necesario, desde la acción sindical, redoblar esfuerzos para evitar retrocesos.

Méndez que ha participado en la apertura de la Jornada “Análisis e Investigación sobre los Riesgos Psicosociales”, ha advertido sobre la invisibilidad de estos riesgos, su tendencia creciente y el coste social y económico que suponen.

En esta misma línea, Marisa Rufino, Secretaria de Salud Laboral del Sindicato- que ha participado también en la inauguración de la jornada junto con el Secretario General de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez- ha advertido que “los riesgos psicosociales no se tienen que convertir en la siniestralidad silenciada. Nuestro objetivo es darlos a conocer a la sociedad”.

En este sentido, ha señalado que hay que trasladar a las empresas, a los servicios de prevención, a las mutuas, a la Administración que los riesgos psicosociales están ahí y que hay que evaluarlos, e informar y formar a los trabajadores para que se haga una adecuada vigilancia y prevención de estos riesgos en los centros de trabajo.

Algo que viene realizando UGT, de manera constante e intensiva, desde el año 2005, cuando se creó el Observatorio de Riesgos Psicosociales, “un instrumento muy importante de cara a la acción sindical en los centros de trabajo”, que además de cumplir su objetivo fundamental de dar a conocer estos riesgos, ofrece propuestas de actuación, para prevenirlos.

Rufino ha señalado la relación entre éstos y la organización del trabajo y ha puesto de ejemplo los riesgos psicosociales que se generan en el trabajo rotativo y nocturno. Atajar estos riesgos supondría, según Rufino, un ahorro muy importante para nuestro Sistema Nacional de Salud y para la sociedad.

2,3 millones de personas en el mundo fallecen al año víctimas de unas malas condiciones de trabajo

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), al año fallecen 2,3 millones de personas víctimas de unas malas condiciones de trabajo, lo que provoca la pérdida del 4% del PIB a nivel mundial en concepto de prestaciones, tratamientos médicos, hospitalarios y rehabilitatorios, paradas en la producción o sanciones a las empresas incumplidoras.

Además, en España fallecen cada día 2 trabajadores como consecuencia de su trabajo, 17 sufren un accidente de trabajo grave durante su jornada y 1.752 tienen un accidente de trabajo leve en el transcurso de su actividad.

Éstas y otras cuestiones se han dado a conocer en la jornada “Análisis e Investigación sobre los Riesgos Psicosociales” organizada por UGT, y que ha inaugurado el Secretario General del sindicato, Cándido Méndez, donde se ha mostrado la realidad de los riesgos psicosociales, conscientes de que en el presente y en el futuro serán la primera de las causas de baja en el trabajo y que es posible tomar medidas para evitar sus nefastas consecuencias.

Así, según un estudio de la Asociación Internacional de la Seguridad Social (AISS), realizado a 300 empresas de 15 países, por cada euro que invierte la empresa en cada trabajador en la prevención de riesgos, se puede obtener un rendimiento económico de 2,20 euros.

Por lo tanto, se demuestra que aunque se diga que cuesta mucho prevenir, cuesta mucho más no hacerlo. Además, UGT advierte que, aunque se diga que los riesgos psicosociales son un problema sobre todo individual, la realidad es que son un problema vinculado a la organización del trabajo.

El sindicato demanda la necesidad de regular este ámbito con prácticas más eficaces, equitativas y eficientes, ya que se admite un marco suficiente para la prevención, pero sólo donde se hacen cosas específicas se avanza más y mejor. En la sociedad del conocimiento en la que nos encontramos, la acción sindical y social puede avanzar mucho mejor si se dispone de herramientas válidas, fiables y serias, y, en este sentido, el sindicato viene asumiendo y desarrollando desde hace tiempo nuevas vertientes de acción para mejorar la salud de los trabajadores.

Fuente- noticias.info

Resolución de los conflictos de violencia laboral

En 16 noviembre 2011, en Artículos técnicos, por Celia Valmorisco

En el ámbito laboral las situaciones de violencia, aunque sean de baja intensidad, acaban generando entornos nocivos que repercuten, no sólo sobre los actores directamente implicados, sino también sobre la empresa en su conjunto y, en cierta medida, sobre la sociedad.

En el ámbito laboral las situaciones de violencia, aunque sean de baja intensidad, acaban generando entornos nocivos que repercuten, no sólo sobre los actores directamente implicados, sino también sobre la empresa en su conjunto y, en cierta medida, sobre la sociedad.

Existen dos NTP del INSHT que proponen procedimientos de actuación que pretenden ser útiles en la gestión de los distintos tipos de riesgos y actos de violencia que pueden presentarse en el entorno laboral.

En la primera se expone el alcance del procedimiento, el contexto de su aplicación y las características del mismo. Se pretende que el uso de esta herramienta sirva para guiar la actividad preventiva y afrontar de forma interna este tipo de riesgos, dado que actualmente parece existir un déficit en esta materia.

En esta segunda parte se describe el proceso de aplicación del procedimiento, los recursos necesarios para su aplicación y se dan unas recomendaciones para su uso.

Fuente: prevencionar.com

El estrés: primera causa de baja laboral en el Reino Unido

En 18 octubre 2011, en Noticias, por Celia Valmorisco

El impacto de la creciente inseguridad entre los empleados y el exceso de carga de trabajo generan un estrés laboral que ya es el principal motivo de las bajas de larga duración, es decir, de 4 semanas o más.

El impacto de la creciente inseguridad entre los empleados y el exceso de carga de trabajo generan un estrés laboral que ya es el principal motivo de las bajas de larga duración, es decir, de 4 semanas o más.

Según informa Personnel Today, un estudio sobre la gestión de los índices de absentismo en el Reino Unido ha determinado que el estrés es la causa más común de las bajas por enfermedad a largo plazo, tanto para los trabajadores manuales como los no manuales. Es la primera vez que el estrés se sitúa como la primera causa en este estudio hecho por el Chartered Institute of Personnel and Development (CIPD) desde hace doce años.

El estudio, basado en más de 500 cuestionarios online rellenados por empleadores de todos los sectores, reveló que la proporción de trabajadores no manuales que causan baja por estrés ha pasado de un 24% del año pasado a un 33%. Para los trabajadores manuales, el estrés afecta “solo” a un 20% pero está al nivel de problemas médicos agudos y ha superado las lesiones musculares.

Se demuestra un vínculo entre la seguridad laboral y los problemas de salud mental, ya que los empleadores que planean despidos en los próximos meses detectan estrés en la mitad de sus trabajadores, número que se reduce al 32% cuando no está cerca el fantasma del despido. Además, casi el 48% de los empleados añadió el aumento del volumen de trabajo como causa de las ausencias.

De acuerdo con la Dra. Jill Miller, asesora del CIPD, los mandos intermedios tienen un papel crucial para combatir este problema en auge. “Deben ser accesibles y crear una cultura en la que estén disponibles para responder cualquier pregunta de los empleados. La detección prematura es crucial cuando se habla de estrés y los mandos intermedios están en un buen lugar para poder detectarlo a tiempo”.

Fuente: equiposytalento.com

La Seguridad Social detecta más de 10.000 enfermedades laborales

En 30 mayo 2011, en Noticias, por Laura Cámara

Un estudio revela que el año pasado cinco asalariados fallecieron por males contraídos en el trabajo y 291 pensionistas con incapacidad total murieron por trastornos profesionales. La Seguridad Social detectó durante el año pasado en España más de 10.000 enfermedades, no consideradas como afecciones profesionales, pero sí causadas o agravadas por el trabajo. Por sectores [...]

Un estudio revela que el año pasado cinco asalariados fallecieron por males contraídos en el trabajo y 291 pensionistas con incapacidad total murieron por trastornos profesionales.

La Seguridad Social detectó durante el año pasado en España más de 10.000 enfermedades, no consideradas como afecciones profesionales, pero sí causadas o agravadas por el trabajo. Por sectores tienen mayor incidencia en la industria, seguida de la construcción y el comercio. Estos son los resultados del primer Análisis General de Patologías no Traumáticas Causadas o Agravadas por el Trabajo (Panotratss) 2010, que completa la estadística del sistema sanitario sobre las dolencias relacionadas con el mundo laboral. La base de datos de contingencias profesionales ofrece por primera vez información sobre dos millones de empresas.
El Ministerio contabilizó en 2010 un total de 10.042 trastornos causados o agravados por el trabajo, aunque no consideradas como dolencias profesionales, de las que 9.467 correspondieron a patologías no traumáticas generadas por la profesión y 575 a males acentuados por la actividad laboral, según los datos facilitados por Panotratss 2010, elaborados por el Ministerio de Trabajo e Inmigración.
Con estas cifras, el departamento dirigido por Octavio Granado completa la estadística sobre alteraciones profesionales, que concreta que durante el ejercicio pasado cinco trabajadores murieron a causa de enfermedad laboral, a lo que hay que añadir 291 fallecimientos de pensionistas de incapacidad permanente por afección gremial.
España y Francia son los países de la Unión Europea que registran un mayor número de males declarados a causa del trabajo ya que poseen, según ha reconocido la propia UE, los sistemas de información más efectivos con importante incidencia en la prevención. Así, la relación entre el número de enfermedades laborales y de muertes de trabajadores activos derivadas de las mismas es muy bajo.

Un empleado de la construcción - El Adelantado de Segovia

Un empleado de la construcción durante su jornada laboral. Este sector es uno de los que más dolencias profesionales registra. / Valdivielso

En concreto, el 52% de los partes por afección profesional comportan una baja laboral, con tendencia a la reducción, en tanto que las ausencias por enfermedad laboral han pasado de 11.400 en 2007 a 8.765 en 2010. Los partes de enfermedad profesional que no dan lugar a faltar al trabajo han aumentado de 5.418 a 8.077 en el mismo período.
El sistema Panotratss recoge los males que contrae los empleados por su labor en el puesto de trabajo y no incluidas en la lista de males profesionales, así como los agravamientos de lesiones que ya padeciera el operario con anterioridad. En cuanto al Sistema de Comunicación de Enfermedades Profesionales (Cepross), que recibe información de las patologías sufridas por los asalariados incluidas en el cuadro de males profesionales, se registraron 18.186 enfermedades relacionadas con las obligaciones laborales.
La suma de estas afecciones medidas por Cepross que van asociadas al desarrollo de una actividad económica y las causadas por herencia profesional que no están asociadas al desarrollo de una actividad, medidas por Panotratss, alcanzó 28.228 enfermedades relacionadas con las obligaciones laborales durante el pasado ejercicio.
Los males provocados por la ocupación más frecuentes están relacionadas con patologías no traumáticas del aparato locomotor, principalmente de columna, y con afecciones de la conjuntiva. Por sectores tienen mayor incidencia en la industria, seguida de la construcción y el comercio.
Por otro lado, el Ministerio de Trabajo e Industria ha publicado, por primera vez, información sobre dos millones de empresas en la nueva base de datos por contingencias profesionales.
En un 20% de las compañías analizadas, la Seguridad Social detectó alguna circunstancia profesional (accidentes laborales, patologías no traumáticas causadas por el trabajo, enfermedades profesionales y prestaciones por riesgo durante el embarazo y la lactancia).

Fuente – El Adelantado de Segovia :: Portada > Nacional


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