Desciende en un 17,1% el número de trabajadores fallecidos en accidente laboral en el primer semestre de 2012

En 30 octubre 2012, en Artículos técnicos, Formación PRL, Noticias, por Grupo Preving

Según los últimos datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, un total de 281 trabajadores fallecieron en accidente laboral en el primer semestre de 2012, 58 personas menos que en el mismo periodo de 2011, lo que implica un descenso en accidentes mortales del 17,1%. El Ministerio precisa en la estadística que los datos recogidos […]

Según los últimos datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, un total de 281 trabajadores fallecieron en accidente laboral en el primer semestre de 2012, 58 personas menos que en el mismo periodo de 2011, lo que implica un descenso en accidentes mortales del 17,1%. El Ministerio precisa en la estadística que los datos recogidos a partir de 1 de enero de este año incluyen los accidentes que han afectado a los trabajadores inscritos en el Régimen Especial de Empleados del Hogar de la Seguridad Social y del nuevo sistema especial para empleados de hogar del Régimen General.

Un total de 222 de estos fallecimientos se produjeron en jornada de trabajo, un 14,6% menos que en 2011, los 59 restantes fueron “in itínere” (los que se producen en el trayecto de casa al trabajo y viceversa), con un descenso del 25,3%.

Por sectores, en los servicios fallecieron 103 trabajadores (-17,6%), en laindustria se produjeron 50 accidentes mortales (+2%), en la construcciónmurieron 38 trabajadores (-36,7%) y en la agricultura perdieron la vida 31 personas, un 19,2% más que el año pasado.

Infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticascausaron la muerte de 94 trabajadores (-6,9%), mientras que los accidentes de tráfico fueron responsables de 41 fallecimientos, con un crecimiento del 5,1% respecto al mismo periodo de 2012.

Por aplastamientos, amputaciones o quedarse atrapados fallecieron 25 trabajadores (-7,4%), 25 trabajadores murieron por choques o golpes contra objetos inmóviles (-13,8%), y por colisiones contra objetos en movimiento perdieron la vida 14 trabajadores (-63,2%).

En el primer semestre del año se registraron 238.580 accidentes laborales con baja, lo que supone un descenso del 18,8% respecto al mismo periodo del 2011.

Del conjunto de siniestros, 207.180 accidentes se produjeron en el lugar de trabajo (-20,4%) y 31.400 siniestros “in itínere” (-6,6%).

Los accidentes en el puesto de trabajo leves con baja sumaron 205.063 (-20,4%), y los graves alcanzaron los 1.895 (-15,1%). Los accidentes “in itínere” se registraron 30.827 accidentes leves (-6,7%) y 514 graves (+4%).

El sector servicios registró el mayor número de accidentes con baja en jornada de trabajo, 120.067 siniestros (-16,5%), en la industria47.115 accidentes (-22,6%); en construcción 26.161 accidentes (-35,2%), y en el sector agrario, se registraron 13.837 siniestros (-8,5%).

José Antonio Cano Granjo
Director Técnico Nacional – Grupo Preving
Badajoz

¿Quién debe realizar el mantenimiento de las instalaciones y equipos de trabajo?

En 1 octubre 2012, en Artículos técnicos, Formación PRL, Noticias, por Grupo Preving

El mantenimiento de instalaciones y equipos de trabajo es una actividad tradicionalmente encaminada a evitar averías y fallos, asegurando de este modo su funcionamiento y disponibilidad. La integración de la prevención en estas operaciones, ya sean realizadas por las unidades funcionales o por el servicio de mantenimiento, no sólo debería producirse como consecuencia de una […]

El mantenimiento de instalaciones y equipos de trabajo es una actividad tradicionalmente encaminada a evitar averías y fallos, asegurando de este modo su funcionamiento y disponibilidad. La integración de la prevención en estas operaciones, ya sean realizadas por las unidades funcionales o por el servicio de mantenimiento, no sólo debería producirse como consecuencia de una obligación legal, sino también con objeto de que los recursos disponibles se usen con la mayor eficiencia posible.

Quienes conocen y controlan el buen funcionamiento de un equipo deberían también conocer los aspectos clave de seguridad y, de ser posible, ser capaces de controlarlos. Los responsables del «uso productivo» de los equipos suelen ser los encargados de realizar las revisiones de mantenimiento de muchas de sus partes, recibiendo la formación necesaria para ello. Paralelamente, la integración de la prevención en tales revisiones debería producirse de forma natural, capacitándose al personal para el control de los riesgos a que está expuesto.

Según la Guía Técnica del INSHT para la Integración de la Prevención de Riesgos Laborales en el Sistema General de Gestión de la Empresa, los trabajadores que usan equipos de trabajo deberían poder identificar fallos en elementos críticos y tomar las decisiones pertinentes, o ponerlo en conocimiento de quien corresponda, para que se adopten medidas preventivas antes de que pueda producirse un accidente. Igual que si de un mantenimiento predictivo se tratara, la integración de la prevención se hace imprescindible para que el trabajador expuesto pueda «alertarse» y «autoprotegerse», adoptando las acciones preventivas que estén a su alcance y/o avisando a quien corresponda. Todo ello sin perjuicio de que determinadas revisiones de seguridad, por su carácter complejo, sólo puedan ser realizadas por personal especializado del servicio de mantenimiento, con formación preventiva específica y con el apoyo del servicio de prevención, cuando sea necesario y mientras la integración de la prevención no sea plena o, incluso, por especialistas externos a la empresa.

No obstante el criterio del INSHT, lo cierto es que en la realidad práctica de muchas PYMES, bien por falta de posibilidades técnicas o bien por limitaciones económicas, e incluso en grandes empresas, por la tendencia a la externalización y subcontratación de servicios, dichas operaciones de mantenimiento y revisión, se encomiendan y encargan a empresas externas, por lo que habrá de acudirse, en ese caso, al procedimiento de gestión de coordinación de actividades empresariales. En estos casos, los índices de incidencia de la siniestralidad suelen aumentar, por diversos motivos, pero fundamentalmente por la falta de información de la empresa externa sobre la realidad productiva y preventiva de la empresa titular del centro de trabajo. La realidad nos muestra ejemplos palmarios de siniestralidad laboral, por incumplir las normas de coordinación en operaciones de mantenimiento; así, son frecuentes siniestros porque no se cortan las fuentes residuales de energía, por acceso a cubiertas inestables para el arreglo de canalizaciones, por utilizar equipos de trabajo de la empresa principal sin conocer su estado y condiciones de funcionamiento ej. brazos articulados, etc.

José Antonio Cano Granjo
Director Técnico Nacional
Grupo Preving Badajoz

Un total de 281 trabajadores fallecieron en accidente laboral hasta junio

En 27 agosto 2012, en Noticias, por Grupo Preving

Un total de 281 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los seis primeros meses del año, 58 personas menos que en el mismo periodo de 2011, lo que en términos relativos implica un descenso en este tipo de siniestros del 17,1%, según los últimos datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social recogidos por Europa […]

Un total de 281 trabajadores fallecieron en accidente laboral en los seis primeros meses del año, 58 personas menos que en el mismo periodo de 2011, lo que en términos relativos implica un descenso en este tipo de siniestros del 17,1%, según los últimos datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social recogidos por Europa Press.

De estos fallecimientos, un total de 222 se produjeron en jornada de trabajo, un 14,6% menos que hasta junio de 2011, mientras que los 59 restantes fueron “in itínere” (los que se producen en el trayecto de casa al trabajo y viceversa), con un descenso del 25,3%.

Por sectores, en los servicios fallecieron 103 trabajadores durante el primer semestre (-17,6%), en la industria se produjeron 50 accidentes mortales (+2%), en la construcción murieron 38 trabajadores (-36,7%) y en la agricultura perdieron la vida 31 personas, un 19,2% más que entre enero y junio del año pasado.

Infartos, derrames cerebrales y otras patologías no traumáticas causaron la muerte de 94 trabajadores entre enero y junio, un 6,9% menos que en el mismo periodo de 2011, mientras que los accidentes de tráfico fueron responsables de 41 fallecimientos, con un crecimiento del 5,1% respecto al primer semestre del año pasado.

Por aplastamientos, amputaciones o quedarse atrapados fallecieron 25 trabajadores (-7,4%), los mismos que lo hicieron por choques o golpes contra objetos inmóviles (-13,8%), en tanto que por colisiones contra objetos en movimiento perdieron la vida 14 trabajadores (-63,2%).

Empleo precisa en la estadística que los datos recogidos a partir de 1 de enero de este año incluyen los accidentes que han afectado a los trabajadores inscritos en el Régimen Especial de Empleados del Hogar de la Seguridad Social y del nuevo sistema especial para empleados de hogar del Régimen General.

Los accidentes con baja se reducen casi un 19%
En los seis primeros meses del año se registraron 238.580 accidentes laborales con baja, lo que supone un descenso del 18,8% respecto al número de siniestros registrado en el mismo periodo del año pasado (293.760 accidentes).

Del conjunto de siniestros, 207.180 accidentes se produjeron en el lugar de trabajo y 31.400 fueron siniestros “in itínere”. Los primeros descendieron un 20,4% respecto al mismo periodo de 2011, mientras que los segundos bajaron un 6,6%.

Los accidentes leves con baja en el puesto de trabajo sumaron 205.063 hasta junio, un 20,4% menos, y los graves alcanzaron los 1.895, un 15,1% menos que el año pasado. En el caso de los siniestros “in itínere” se registraron 30.827 accidentes de carácter leve (-6,7%) y 514 de gravedad (+4%).

Por sectores, servicios registró el mayor número de accidentes con baja en jornada de trabajo, al aglutinar 120.067 siniestros (-16,5%), seguido de la industria, con 47.115 accidentes (-22,6%); la construcción, con 26.161 accidentes (-35,2%), y el sector agrario, que registró 13.837 siniestros (-8,5%).

Fuente: EUROPA PRESS

Trabajos en cubiertas ligeras

En 4 julio 2012, en Artículos técnicos, Formación PRL, Noticias, por Grupo Preving

En los análisis de siniestralidad, se aprecian situaciones de riesgo en los trabajos en cubiertas ligeras, tales como operaciones de conservación, mantenimiento y limpieza de edificios, realizados tanto por contratistas como subcontratistas. Las causas de la siniestralidad (accidentes con lesiones graves o mortales) en los trabajos en cubiertas ligeras son la caída de altura por […]

En los análisis de siniestralidad, se aprecian situaciones de riesgo en los trabajos en cubiertas ligeras, tales como operaciones de conservación, mantenimiento y limpieza de edificios, realizados tanto por contratistas como subcontratistas.

Las causas de la siniestralidad (accidentes con lesiones graves o mortales) en los trabajos en cubiertas ligeras son la caída de altura por rotura de estas cubiertas ya que están construidas por materiales de resistencia insuficiente para trabajar o desplazarse sobre ellas.

En las evaluaciones de riesgo de empresas que disponen en sus instalaciones de este tipo de cubiertas o de aquellas que van a hacer trabajos en estas instalaciones, se debe contemplar los riesgos asociados a la misma para aquellos trabajadores que por razón de su tarea (mantenimiento, reparación, instalaciones, …) tuvieran que aproximarse a ellas.

Para conseguir una protección eficaz de los trabajadores, Grupo Preving describe a continuación una serie de medidas preventivas, que llevadas a la práctica, evitarían los riesgos de caída a distinto nivel, de cortes con las placas rotas al posar a través suyo y las posibles enfermedades profesionales derivadas del amianto.

  • Evaluación de riesgos. Antes de subir a una cubierta ligera se evaluarán los riesgos teniendo en cuenta la peligrosidad existente, que puede ser incrementada dependiendo de las características de la cubierta, fundamentalmente de la alustra e inclinación y del tipo de material de cubrición, así como de las condiciones atmosféricas.
  • Plan de seguridad y salud en el trabajo. En el caso que exista proyecto e obra se indicarán los riesgos y las medidas preventivas pormenorizadas y adecuadas a la obra, en al Plan de seguridad y salud en el trabajo correspondiente.
  • Recurso preventivo. En todo trabajo en cubiertas se nombrará un recurso preventivo exclusivamente para esa fase de obra.
  • Equipos de trabajo. Para realizar estos trabajos, se dará prioridad a la utilización de equipos de trabajo diseñados para trabajos en altura, andamios eléctricos de cremalleras, cestas adecuadas para personas o cualquier otra plataforma elevadora móvil de personas. Otra posibilidad es realizar los trabajos desde el interior bien con las plataformas descritas o con andamios tubulares con las correspondientes protecciones. En el caso de andamios con rueda, está prohibido desplazarlos con personas o materiales y herramientas sobre los mismos.
  • Circulación por la cubierta. En el caso necesario de circular por la cubierta, nunca se pisará directamente sobre las placas, sino que se usarán pasarelas de circulación apoyadas como mínimo encima de dos correas de estructura de la cubierta.
  • Protecciones colectivas. Se protegerán el perímetro de cubierta y los huecos interiores con barandillas u otro sistema de protección colectiva equivalente. Siempre que exista la posibilidad de pisar sobre placas ligeras, por debajo de ellas, se deberán instalar redes horizontales sujetas firmemente a elementos resistentes de la estructura, colocadas lo más cerca posible de las placas.
  • Protecciones individuales. No se debe trabajar con protección individual como único sistema preventivo. No obstante en el caso que como última opción, se anclará a líneas de vida certificadas, se colocarán pasarelas y los cinturones de seguridad serán de arnés anticaídas asociados a un dispositivo retráctil que evite la caída por rotura de placas.
  • Condiciones atmosféricas. Se suspenderán los trabajos si las condiciones atmosféricas son desfavorables: lluvia, viento, nieve, heladas, etc.
  • Información y formación. Las personas que realicen operaciones en cubiertas estarán informadas y formadas previamente.
  • Vigilancia de la salud. Las personas que realicen operaciones en cubiertas deberán ser aptas en los reconocimientos médicos para el desarrollo de estos trabajos.
  • Amianto. Es importante tener en cuenta, que muchas de estas cubiertas ligeras son de fibrocemento, por lo que en las evaluaciones/planes de seguridad y salud en el trabajo debe indicarse la presencia de amianto en la empresa, considerando los posibles riesgos por desprendimientos de fibras de amianto en incidentes por roturas de las mismas.

     

José Antonio Cano Granjo

Director Técnico Nacional

Grupo Preving-Badajoz

 

Preving en el programa Primera Hora de Gestiona Radio.

En 16 junio 2012, en Artículos técnicos, Noticias, por Grupo Preving

Durante 2011, cada día murieron en España dos trabajadores a consecuencia de su trabajo, otros 14 sufrieron accidente grave y más de 1500 tuvieron un accidente de trabajo. Aunque las cifras de siniestralidad disminuyeron con respecto al año anterior, siguen preocupando a trabajadores, empresarios y sindicatos. Grupo Preving estuvo presente a través de David Peñarrocha, […]

Durante 2011, cada día murieron en España dos trabajadores a consecuencia de su trabajo, otros 14 sufrieron accidente grave y más de 1500 tuvieron un accidente de trabajo. Aunque las cifras de siniestralidad disminuyeron con respecto al año anterior, siguen preocupando a trabajadores, empresarios y sindicatos.

Grupo Preving estuvo presente a través de David Peñarrocha, Director Territorial de Zona Centro y Levante en la tertulia sectorial del Programa Primera Hora de Gestiona Radio para hablar de la siniestralidad laboral y otros asuntos en materia de prevención de riesgos laborales.

Puedes escuchar el audio de esta entrevista en el siguiente enlace

El concepto de accidente de tráfico como riesgo laboral

En 24 febrero 2012, en Artículos técnicos, Noticias, por Grupo Preving

El accidente de un trabajador en la vía pública es un accidente laboral, y en la mayoría de las ocasiones se trata de un accidente de tráfico. Accidentes de tráfico “in-itínere”: Es aquel que sufre el trabajador debido al tráfico al ir al trabajo o al volver de éste. No existe una limitación horaria (Art. […]

El accidente de un trabajador en la vía pública es un accidente laboral, y en la mayoría de las ocasiones se trata de un accidente de tráfico.

Accidentes de tráfico “in-itínere”: Es aquel que sufre el trabajador debido al tráfico al ir al trabajo o al volver de éste. No existe una limitación horaria (Art. 115.2d LGSS).
Hay 3 elementos que se requieren en un accidente in itínere:
- Que ocurra en el camino de ida o vuelta.
- Que no se produzcan interrupciones entre el trabajo y el accidente.
- Que se emplee el itinerario habitual.

Accidentes de tráfico en jornada laboral: Son aquellos sufridos por el trabajador en el trayecto que tenga que realizar para el cumplimiento de la misión, así como el acaecido en el desempeño de la misma dentro de su jornada laboral. En este sentido podemos diferenciar entre:

• Accidentes de conductores profesionales: Son aquellos sufridos por el trabajador que utiliza el vehículo como centro de trabajo para cumplir su tarea, es el caso de transportistas, mensajeros o conductores de servicios de transporte.
• Accidentes “en misión”: Son aquellos sufridos por el trabajador que utiliza el vehículo de forma no continuada, pero que debe realizar desplazamientos fuera de las instalaciones de la empresa para cumplir con su misión.

SEGUROS TANTO EN LA JORNADA LABORAL COMO EN EL TRAYECTO AL TRABAJO

PERCEPCIÓN del problema.

Los accidentes de trabajo relacionados con el tráfico, no son un problema exclusivo de la empresa y su entorno, sino que afectan a toda la sociedad, acarreando consecuencias físicas y psicológicas sobre las víctimas directas, familiares, amigos y entorno social.
Por eso, todos debemos implicarnos plenamente con el fin de disminuir el número y la gravedad de los accidentes de tráfico.

MANTENIMIENTO del vehículo

Mantener el vehículo en buen estado, pasando las revisiones oportunas y realizando una revisión básica al menos una vez al mes: neumáticos, luces, líquido de frenos, aceite, limpiaparabrisas y refrigerante. Prestar atención al desgaste del dibujo y a la presión de los neumáticos, así como el de las luces; regula la altura de alumbrado, comprueba su correcto funcionamiento y lleva siempre bombillas de repuesto para cada faro.

TRANPORTE de cargas

A 50 Km./h. los objetos sueltos pueden alcanzar un peso 50 veces su propia masa, por lo que debe evitarse llevar objetos sueltos dentro el habitáculo por el riesgo de producir lesiones a los ocupantes. La carga siempre sujeta, distribuida uniformemente y con el centro de gravedad lo más bajo posible, es decir, los objetos de mayor peso directamente sobre la plataforma del interior del vehículo y preferiblemente entre los dos ejes.

CINTURÓN DE SEGURIDAD

Ajustar bien el cinturón de seguridad, sin holguras, tanto en ciudad como en carretera y obligar a que lo utilicen el resto de ocupantes. Reducirás entre el 45%-60% el riesgo de perder la vida en caso de accidente.

REPOSACABEZAS

Regular el reposacabezas antes de iniciar la marcha, de forma que la parte superior de la cabeza y del reposacabezas quede a la misma altura, cerciorándose de que lo hacen el resto de ocupantes. Se evita el riesgo de sufrir lesión en las vértebras cervicales.

DISTANCIA de seguridad

Respetar siempre la distancia con el resto de vehículos.
En calzadas mojadas o en condiciones de baja visibilidad, debe aumentarse como mínimo el doble, teniendo en cuenta el estado de los neumáticos, frenos y amortiguadores.
Nunca pierdas de vista LA CARRETERA
Está demostrado que tras 1 minuto y medio de conversación con el teléfono móvil, se dejan de percibir 1/3 de las señales de tráfico. Conduciendo se debe evitar manipular la radio, buscar objetos en la guantera, fumar, manejar el GPS, etc.

El ESTADO FÍSICO del conductor/a

La fatiga, el sueño y el estrés son responsables del 30% de los accidentes de tráfico. Programar bien los viajes de trabajo, respetar los horarios de descanso en la conducción, evitar comidas copiosas, ventilar el vehículo y sobre todo DESCANSAR Y DORMIR, es fundamental para evitar riesgos.

El RECORRIDO HABITUAL y las PRISAS

La rutina ante la realización del mismo itinerario, tanto en el trayecto de casa al trabajo y viceversa como durante la jornada laboral, hace que nos confiemos y prestemos menos atención a todo lo que nos rodea. Este exceso de confianza, unido a las “prisas” por llegar a tiempo, hace que se produzca un elevado número de accidentes de tráfico. Conducir con tranquilidad y anticipación reduce el grado de estrés del conductor/a y de accidentes.

A PIÉ, también máxima seguridad

Utilizar el paso de peatones, ya que la mitad de atropellos se producen fuera de los pasos habilitados. En carretera o con baja visibilidad, utilizar siempre material reflectante si se baja del vehículo. Vigilar siempre el tráfico si se procede a subir o bajar del vehículo, también en transporte público.

PARA MÁS INFORMACIÓN:
www.seguridadviallaboral.es

Fuente: José Antonio Cano Granjo
Co-Director Técnico Nacional
Grupo Preving

Cada año mueren en España más de 500 personas debido a accidentes en el trabajo

En 22 febrero 2012, en Noticias, por Grupo Preving

Cada año mueren en España más de 500 personas debido a accidentes en el trabajo. De estos accidentes mortales, el 18% es debido a caídas en altura y muchos de ellos se podrían evitar con programas de prevención. Según Sociedad de Prevención de Fremap, la mayoría de esos accidentes se evitarían con una formación teórica […]

Cada año mueren en España más de 500 personas debido a accidentes en el trabajo. De estos accidentes mortales, el 18% es debido a caídas en altura y muchos de ellos se podrían evitar con programas de prevención. Según Sociedad de Prevención de Fremap, la mayoría de esos accidentes se evitarían con una formación teórica y práctica adecuada y un equipamiento básico de no más de 40€.

Los costes promedios derivados de una gran invalidez pueden ascender a 377.000 euros, a lo que se añaden dramas familiares y personales, costes sanitarios y perjuicios por condenas judiciales para el empresario. Este tipo de incapacidades suelen ser producto de lesiones medulares y es una de las principales consecuencias de los accidentes por caídas en altura.

Según Jorge Herranz, técnico superior de Prevención de Riesgos Laborales de la Sociedad de Prevención de Fremap, “con un buen sistema de prevención para trabajos en altura, una suficiente formación y un equipo adecuado, como un arnés básico y un cabo de anclaje, que no cuestan más de 40€, se podrían evitar la mayoría de este tipo de accidentes”.

En España hay anualmente 1.300.000 accidentes laborales que produzcan bajas. Afortunadamente, estas cifras están descendiendo cada año gracias a campañas de prevención. Pero durante el año 2010 se produjeron 26.374 accidentes por caídas en altura, de los que 899 fueron catalogados como graves y 46 causaron la muerte del trabajador. Y es que las caídas en altura siguen siendo la causa más importante de los accidentes laborales graves, con un 18% del total.

La Sociedad de Prevención de Fremap organiza periódicamente cursos entre empresas e instituciones para tratar de prevenir y evitar este tipo de accidentes. La compañía cuenta con un equipo de expertos que imparten formación sobre cómo afrontar trabajos en altura sin correr riesgos. Los empleados de compañías eléctricas, empresas constructoras, ayuntamientos, sectores del ocio, telecomunicaciones, etc., reciben por parte de estos especialistas cursos específicos adaptados al tipo de trabajo en altura que tienen que realizar.

El pasado viernes se celebró un curso a modo de demostración con empleados del Parque de Atracciones de Madrid con el fin de entrenarles en el acceso y la permanencia sobre estructuras elevadas de atracciones, como es la montaña rusa La Tarántula, y así cumplir con las labores de mantenimiento que estas atracciones requieren. También se desarrollo un simulacro de salvamento en lugares de difícil acceso y a gran altura, para preparar a los empleados del parque ante un incidente de esta naturaleza.

Fuente: www.prevention-world.com

La siniestralidad laboral en la provincia de Cuenca continúa la tendencia de descenso iniciada en el año 2008

En 16 noviembre 2011, en Noticias, por Laura Cámara

La siniestralidad laboral en la provincia de Cuenca continúa la tendencia de descenso, tal y como se ha constatado en la reunión de la Comisión Provincial de Seguridad y Salud Laboral que se ha celebrado este martes, presidida por el delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca, Rogelio Pardo.

La siniestralidad laboral en la provincia de Cuenca continúa la tendencia de descenso iniciada en el año 2008

La siniestralidad laboral en la provincia de Cuenca continúa la tendencia de descenso, tal y como se ha constatado en la reunión de la Comisión Provincial de Seguridad y Salud Laboral que se ha celebrado este martes, presidida por el delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca, Rogelio Pardo.

La Comisión se ha iniciado con la lectura y aprobación del acta de la sesión anterior que tuvo lugar el 25 de abril de 2011, ha informado la Junta en nota de prensa.

Durante la reunión se ha analizado el Informe de Siniestralidad Laboral relativo al periodo comprendido entre enero y septiembre del año 2011 en el que se establece la reducción de los accidentes laborales totales en un 19,1 por ciento, fruto de la caída de la siniestralidad de los accidentes en jornada de trabajo y los ‘in itinere’, con un 17,9 y un 36,6 por ciento respectivamente.

Por lo que se refiere a los accidentes en jornada de trabajo registrados entre enero y septiembre, se ha producido un descenso de los leves en un 18,2 por ciento, y de los graves que han registrado un leve descenso pasando de los 16 del mismo periodo del año pasado a los 15 de este año. En cuanto a los mortales se han registrado un total de cuatro frente a uno declarado en el mismo periodo de hace un año.

La reducción de los accidentes laborales en jornada de trabajo afecta a todos los sectores excepto el Agrario, con un aumento del 2,7 por ciento. En el sector Industria descienden un 18,9 por ciento, el de Construcción un 20,6 por ciento y el de Servicios un 22,1 por ciento.

La Comisión Provincial, en la que están representados todos los agentes sociales y la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, también ha podido comprobar que el índice de incidencia de los accidentes con baja ha descendido un 17,4 por ciento.

La Comisión Provincial de Seguridad y Salud Laboral está regulada por el Decreto 104/1996 de 9 de julio.

El objetivo tanto de la Comisión Provincial como de la Comisión Regional es el de buscar un punto de encuentro, de diálogo y de actuación de las distintas partes implicadas en Salud Laboral que conduzcan a la planificación de acciones y actuaciones tendentes a promocionar la salud de los trabajadores y prevenir la enfermedad y accidentabilidad de los distintos puestos de trabajo.

Entre sus funciones está la de mantener relaciones con la Comisión Regional, conociendo sus acuerdos y haciendo propuestas a la misma; proponer planes de actuación de carácter provincial dirigidos a la prevención de riesgos laborales, realizar funciones de asesoramiento técnico; informar y formular propuestas sobre criterios y programas generales de actuación, proyectos de disposiciones de carácter general y coordinación de las actuaciones desarrolladas por las Administraciones Públicas competentes en materia laboral, organizaciones sindicales y empresariales.

Fuente – lacerca.com

Una detección de gases más precisa y perfeccionada

En 25 octubre 2011, en Artículos técnicos, por Celia Valmorisco

En muchos ámbitos, la seguridad y la protección se fundamentan en la detección de gases, por ejemplo en el caso de incendios, fugas de gas y atentados con sustancias químicas. Actualmente existe una preferencia por sistemas de detección de gas de menor tamaño y mayor fiabilidad basados en los llamados sensores de gas de estado sólido, resultantes a su vez de los avances en nanotecnología.

En muchos ámbitos, la seguridad y la protección se fundamentan en la detección de gases, por ejemplo en el caso de incendios, fugas de gas y atentados con sustancias químicas. Actualmente existe una preferencia por sistemas de detección de gas de menor tamaño y mayor fiabilidad basados en los llamados sensores de gas de estado sólido, resultantes a su vez de los avances en nanotecnología.

El proyecto financiado con fondos europeos Nanos4 («Sensores de gas de estado sólido, nanoestructurados y de rendimiento superior») desarrolló unos novedosos sensores de óxido metálico (MOx) de estado sólido que presentan una sensibilidad y eficiencia muy elevadas.

La tecnología está basada en nanocintas cristalinas únicas y nanocintas estables hechas de óxido de estaño (SnO2), óxido de cinc (ZnO) y óxido de indio (III) (In2O3). Éstas se integraron en la tecnología y se eliminaron los nanohilos habituales en modelos anteriores, lo que permitió una integración directa en los dispositivos de detección de gases. El uso de óxido metálico para obtener estos dispositivos, así como nanocristales y nanopolvos específicos, ha incrementado la eficiencia de la tecnología hasta niveles sin precedentes. Otras técnicas empleadas son la evaporación por haz de electrones, la síntesis hidrotérmica y la síntesis electromecánica.

También se han estudiado las interacciones entre gases y superficies y modelos eléctricos, impulsando así el estado de la técnica y contribuyendo al desarrollo de mejores productos comerciales. En la fase de ensayos, se integraron series de sensores de gas en sistemas de microrreactor diminutos y se hicieron funcionar con microbombas. Además se desarrolló una serie portátil de sensores para microrreactor que permite prever numerosas aplicaciones comerciales.

Los socios del proyecto definieron los distintos usos que podrían darse a esta tecnología. Entre ellos, la detección de incendios en general, la detección temprana de incendios en aeronaves, la monitorización del aire en cabina, la detección de ozono, monóxido de carbono y diversos olores, procesos de combustión y vigilancia medioambiental, por citar algunos.

Los sensores se sometieron a pruebas satisfactorias de estabilidad mecánica y medioambiental; también se probaron en tierra varios prototipos y se siguieron perfeccionando. Ya se han definido aplicaciones nuevas y se ha entablado contacto con posibles socios industriales.

Por último, se preparó un plan de producción y comercialización para tres de los procesos de producción seleccionados, concretamente para fabricación de películas delgadas, nanohilos y nanopolvos. Una vez que se materialicen, la detección de gases alcanzará un nivel sin precedentes.
Fuente - cordis.europa.eu

La carga en enfermedad laboral

En 10 octubre 2011, en Artículos técnicos, por Celia Valmorisco

El tener o no información sobre cualquier área siempre es vital para poder aportar soluciones a las situaciones anómalas que se presentan en el día a día. Un ejemplo de esto es, sin lugar a dudas, el campo que abarca el cuidado de la salud de los trabajadores y la siniestralidad laboral.

El tener o no información sobre cualquier área siempre es vital para poder aportar soluciones a las situaciones anómalas que se presentan en el día a día. Un ejemplo de esto es, sin lugar a dudas, el campo que abarca el cuidado de la salud de los trabajadores y la siniestralidad laboral.

Debido a su amplitud y a los constantes cambios que se generan como consecuencia de la evolución dentro del mercado de trabajo, es fundamental poder contar con información actualizada que permita trazar unas líneas básicas a la hora de elaborar políticas y diseñar planes para seguir mejorando las condiciones laborales de este grupo de población.

En el caso concreto de la carga de enfermedad atribuible al trabajo, existe un gran vacío a nivel de estudios que, durante muchos años, ha impedido dibujar un mapa claro sobre cómo ha afectado y está afectando a los trabajadores, a la economía y a las empresas.

Aún así, lo que sí se puede afirmar es que conocer las tasas de morbilidad en una sociedad avanzada permite, no solo tener constancia de su número, sino también de los costes de la asistencia sanitaria, del número elevado de días de ausencia al trabajo y cómo afecta al acortamiento y reducción de la calidad de vida.

Otro de los grandes problemas es la infravaloración de enfermedades asociadas al entorno laboral, algo que dificulta de manera notable la búsqueda de soluciones reales a un problema que parece que aún sigue latente. Y las cifras no son bajas ya que a nivel estatal se estima que existiría un subregistro en el sistema que llegaría a un 64%, especialmente cuando hablamos de enfermedades mentales, respiratorias y, sobre todo de cánceres.

Para solucionar parte de ese vacío, en Euskadi se ha realizado la primera investigación, a nivel estatal, en la que se aborda de manera directa la carga de enfermedad atribuible al trabajo. El estudio, presentado en el mes de mayo del presente año y que abarca el periodo que va desde 1990 a 2008, permite conocer con gran precisión la distribución de enfermedades profesionales por territorios, así como la asociación de la enfermedad con variables como el sexo, la edad, la actividad económica, la empresa y la antigüedad en el puesto de trabajo, así como su coste económico.


Además, aporta pruebas fehacientes que demuestran que la sanidad pública asume un coste muy alto a la hora de cubrir el tratamiento de los trabajadores. De hecho, los datos son claros y contundentes ya que descubren una realidad muy significativa: el coste sanitario de las patologías de origen laboral, y que en su mayoría son costeadas por el Servicio Sanitario Público Vasco (Osakidetza), superó en 2008 los 106 millones de euros. Esto representó un 0,16% del PIB vasco, es decir 67.924,5 millones de euros, y un 3,3% del Gasto Sanitario Público Vasco, llegando a los 3.200 millones de euros.

Todas estas estimaciones ayudan de forma decisiva a definir la magnitud de la enfermedad en términos monetarios permitiendo, así, justificar y evaluar los programas de intervención que marcan la pauta a la hora de buscar mejores vías para abordar este asunto. Por otro lado, también representa una oportunidad para conocer hasta qué punto es necesario designar una partida mayor de recursos sanitarios, humanos y materiales. Incluso, es fundamental en el caso de las pacientes con enfermedades crónicas ya que permite aminorar los efectos que sus tratamientos tienen sobre el sistema sanitario y la sociedad en general.

En relación a los casos de enfermedades profesionales notificados entre 1990 y el año 2000 su número fue de 33.547, registrándose el mínimo en 1990 con 339 y el máximo en 2006 con 3.259. De este total, el 71% fueron hombres mientras que el 29% fueron mujeres.

Según muestran los datos generales, las enfermedades profesionales más frecuentes son las causadas por los agentes físicos ya que suponen un 85% del total de declaradas. En menor porcentaje, con un 9,4% les sigue las causadas por la piel y, finalmente, las provocadas por agentes biológicos con un 1,7%. De las relacionadas con agentes físicos, en el 89% de los casos se ve afectado el aparato locomotor, especialmente con tenosinovitis, mientras que el 11% restante son hipoacusias o pérdidas de audición y nódulos en las cuerdas vocales.

Si hablamos del tipo y características de las enfermedades profesionales que han sido más frecuentes durante este periodo, el estudio muestra que la más recurrente era la de piel, afectando a trabajadores de entre 30 y 49 años en empresas de más de 250 trabajadores y con más de 10 años de antigüedad en su puesto de trabajo. Pero como consecuencia de la evolución y los cambios producidos dentro del mercado laboral, en 2008, las enfermedades más frecuentes fueron todas aquellas que tienen que ver con el aparato locomotor. En este caso, el trabajador que las ha sufrido tenía un perfil de entre 30 y 59 años, empleado de una empresa de 50 a 249 trabajadores y con una antigüedad en el puesto de trabajo menor a 10 años.

Pero, a pesar de la complejidad y rigurosidad del trabajo realizado, no se podría afirmar que se han contabilizado todas las enfermedades profesionales que hubiera sido adecuado incluir. Las razones tienen que ver con que aún queda mucha labor por hacer para lograr identificar, de manera inequívoca, qué patologías deberían ser atribuibles a las condiciones en las que el trabajador desempeñaba sus funciones.

Lo que sí se puede afirmar es que es que hay que plantearse la necesidad de posicionar a la enfermedad profesional como una prioridad dentro de las políticas preventivas en materia de salud laboral. Para lograrlo, entre otras muchas cosas, hay que seguir promocionando las declaraciones de las enfermedades profesionales para que vayan saliendo a la luz y crear una historia clínica única del ciudadano con datos de riesgos profesionales e historia laboral. Especialmente, es de vital importancia animar a todo el personal médico asistencial de Osakidetza para que ante una posible sospecha lo tramite adecuadamente.

Los resultados de esta investigación llevan a pensar que la carga de enfermedad atribuible al trabajo debiera ser monitorizada de forma más clara y exhaustiva por parte de las administraciones públicas, sobre todo porque no deja de ser un eslabón más dentro de toda esa cadena de factores que determinan cómo se debe abordar el tema de la salud de los trabajadores y la siniestralidad laboral.

Fuente - Prevention World Magazine nº 38

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